viernes, 13 de julio de 2018

ROBERTO MANZANO


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Entro, por lo compacto, rumbo al fondo,,,


Entro, por lo compacto, rumbo al fondo
y escarbo las raíces;

levanto las matrices
del silencio a la luz de lo redondo;

yo mismo me respondo
desde la gravedad tremenda;

en medio del descenso, y a través de la venda
de lo nocturno veo lo que esconde la lumbre;

miro la reciedumbre
azul de la medalla, el anillo total de la leyenda;

veo venir los muertos
a la reunión inquieta de los vivos;

sus huesos sensitivos
se juntan en anillos ciertos;

en sus ojos abiertos
el sol titila;

algo se hila
en el hondón;

algo que viene desde el corazón
y en la punta del ojo interpela y vigila;

sí, venid, aquí estamos,
aquí estamos, ved nuestros dedos;

mirad nuestras coronas, nuestros miedos,
nuestros orgullos, nuestras espigas, nuestros ramos;

mirad por dónde vamos
para que el porvenir, ay, se nos abra;

mirad cómo el vapor nuestro se labra
de los impulsos encontrados en que nos detenemos;

en una sola mano van los ágiles remos
y en un único labio la nítida palabra;

los muertos se deslizan
tremolando las íntimas banderas;

dentro de sus escuálidas fronteras
sus torres movilizan;

desde allí avisan
con bocinas profundas;

corren, trepidan, suben por las gradas rotundas
llenas de lámparas las finas manos;

los muertos son livianos
y de voces fecundas;

pero los vivos van de dos
en dosmarchando en dividida tropa;

entre los vivos arde la lidia como estopa,
cautivos de la espina o heridos de la coz;

los vivos padecemos una escisión atroz
que todo lo fragmenta;

el dolor nos avienta
y la esperanza;

entramos, como lanza,
en la tormenta;

y los muertos son como un peso puro
o una losa que dice su recado;

parecen una espalda que ha llegado,
ya obnubilada, del futuro;

desde su pecho oscuro
mana un perfume neto;

en lo secreto
se les oye la plática encendida;

allí dicen, y ofrecen a la vida
un litoral movido, una sortija de fulgor completo;

los vivos oyen, con oído fino,
el silencio insepulto;

la palabra aparece como un bulto
en el camino;

como un roce divinose oye la brisa;
es un frío que avisacon la sintaxis de lo ignoto;

como el sonar de un fuelle roto
que apenas escuchado se organiza;

venid, venid, por finas coincidencias
y por azares largos;

quebrantad los letargos
y las interferencias;

coliguemos los himnos y las ciencias,
los hierros y el pistilo, la espuma y el cristal;

los vivos y los muertos, en la unidad total
de la semilla;

para que brote de la arcilla
el ala de la patria germinal!

/odiseoenelerebo/


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