martes, 26 de junio de 2018

CLAUDIO ARCHUBI






(Se levanta el telón del mundo. Las palabras eran las 
manos que aún no se erguían de su juguete roto, 
acariciándolo como a un trozo de hielo.)


(Esposo y esposa)

–Había –dijo él.

–Había –dijo ella.
–Lo vi escribir sobre nosotros –dijo él.
–Lo vi escribir sobre los otros –dijo ella.
–El yo es un árbol –dijo él.
–El yo es un árbol –dijo ella.
–Y nosotros sus hojas –dijo él.
–Y nosotros sus raíces –dijo ella.
–El árbol es de papel –dijo él.
–El charco es un espejo –dijo ella.
–Había un jardín y un árbol, frente a un espejo –dijo él.
–Nos miramos en el espejo –dijo ella.
–Pero sólo vimos su rostro –dijo él.
–Se miró en el espejo –dijo ella.
–Y sólo vio nuestros rostros –dijo él.
–Un árbol frente a un espejo –dijo ella–, un espejo del futuro.
–Y nosotros sus raíces –dijo él.
–Y nosotros sus hojas –dijo ella–, en el jardín vacío.

                       
                  De Arca rota jardín de nadie
                           Valparaíso ediciones2018