martes, 19 de junio de 2018

ALFREDO PALACIO


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Crees que regresas
de cada sitio donde nunca estuviste
que tu solapa aún
guarda ese perfume que ni siquiera te rozó.
Sentado con la niebla en la estación
ves llegar un tren a lo lejos
donde caben todas las miradas vacías.
Pasajero en blanco
crees que las ventanas a veces renuevan la ilusión.
Pero al llegar la noche
entre los dientes de tu cuarto
doblas la ropa y los papeles para otro día
que abrirá otra vez su boca oscura
hasta morder tu sombra que adelgaza
     que se ha llevado todo.



                                     


Tal vez ya no quede claridad sobre la tierra
y el único porvenir sea
                   pasear nuestros difuntos.          
Es posible que la noche confunda al poema
y apenas le deje una ventana
                             para sus ojos vacíos.
También
que esto ya se haya dicho
                                y yo deba
                                               marcharme incompleto.