jueves, 13 de abril de 2017

EDGARDO COZARINSKY


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Residuos urbanos
      / Por Edgardo Cozarinsky 


La confrontación de un relato de Max Jacob con un texto periodístico actual es ocasión para la reflexión sobre los cambios en las formas de mendicidad.

Empiezo por citar dos textos, uno literario, el otro periodístico. Transcribo el primero sin modificación alguna. Del segundo, reordeno la información, estorbada por ripios, sintaxis y ortografía erráticas, frecuentes en los grandes matutinos porteños.




La mendiga de Nápoles



Cuando yo vivía en Nápoles, había en la puerta de mi palacio una mendiga a la que yo arrojaba monedas antes de subir al coche. Un día, sorprendido que no me diera nunca las gracias, miré a la mendiga; entonces vi que…/más




                    Foto: Sebastián Freire    



En busca de mi padre 
              / por Edgardo Cozarinsky


En este relato intimista, el escritor y cineasta desafía la nostalgia en su primer viaje a la colonia judía de Entre Ríos donde nació su padre, escenario y materia de su último documental.

  
1

Una noche, hará un par de años, soñé que estaba en Entre Ríos. Mi padre nació en Entre Ríos. Yo nunca había estado allí.



Nací en Buenos Aires, viví muchos años en París, demasiados tal vez, viajé bastante por el mundo, pero nunca había estado en Entre Ríos.



No sé si, como algunos creen, los sueños son premonitorios pero a la mañana siguiente me desperté con un proyecto de filme: ir a Entre Ríos a buscar huellas de la infancia de mi padre. Digo bien: de su infancia. A los dieciocho años se fue del campo y se hizo marino. Nunca volvió.



¿Qué sabía yo de esa infancia? Poco o nada. Mi padre era hijo de lo que Gerchunoff bautizó “gauchos judíos”. Once hermanos, más uno del que iba a enterarme que también era hijo de mi abuelo, nacido fuera del matrimonio pero criado con toda la familia. Ese hijo se había quedado en el campo; los demás, con una sola excepción, se habían dispersado entre…/más






ANDREA DOMÍNGUEZ SAUCEDO


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María de pies a cabeza


PREFACIO


A los 16 años a veces jugaba futbol.

A veces jugaba partidos importantes,
a veces no.

Mi entrenadora,          siempre,

para alertarnos,          a todas

nos nombraba             MARÍA.



I


      En la secundaria me enseñaron el cuerpo humano.

La maestra nos hacía aprender.

Posición anatómica:

    Estar de pie.
    Cabeza erecta sin inclinación.
    Ojos abiertos, mirando al frente y al mismo nivel.
    Brazos extendidos a los lados del cuerpo.
    Palmas de las manos mirando hacia delante.
    Piernas extendidas y juntas.
    Pies paralelos y talones juntos.

       A María la encontraron en posición genupectoral. (Busco
                   en el diccionario, el miedo me hace aprender)

                                  Aprender: posición genupectoral:
                                                  Sobre las rodillas.
                              Rezando que no te maten.
                        Con la vagina/ano desgarrados.
                         Con la cabeza contra el suelo.
                              Con la cara llena de lodo.

Fue hallada en su baldío favorito,
(cualquier baldío que una cruce de noche corriendo por miedo).
La encontraron degollada y desnuda.

Cuando le preguntaron a María qué había pasado
no nos contó que había salido de trabajar,
      que había salido tarde porque su jefe le había amenazado,
ella tenía que pedir permisos algunos días
para recoger a su hija.

Pienso en María y creo que posición genupectoral
no es una posición
          del cuerpo.

                                           Es más como una

                                                     posición política,
                                          como estar a la

                                          izquierda hasta

                                                      abajo.



II

De chiquita siempre traje el pelo más o menos corto.
Odiaba peinarme,
jalones,
tirones,
gritones,
llorones.

Lo que más me molestaba era

    que me estiraran los cabellitos de la nuca,
    estiradosestirados hasta sentir que no podía girar el cuello,
    sentir que no

        tenía cuello.



                A María también la encontraron en su cuarto

                         dicen que estaba boca abajo,
               (casi siempre María tiene la cara en el suelo).

                     La hallaron con el cuello bien atado

                   estiradoestirado un cable por la nuca.

                                     Recuerdo intentar girar el cuello,
                          girar y que los pelitos de la nuca se vayan
                                                          desprendiendo,

                            como a María le desprendieron la vida.

Más de la mitad de los hombres que conozco
jugó a maltratar animales.

                     María terminó también violada,
           con el pantalón y el calzón hasta las rodillas.

                ¿por qué si nos van a matar nos violan?

                         (Creo que para ellos
                   nosotras somos los insectos)

Siempre de no mover el cuello

                              duele.

Cuando te ahorcan duele,
porque no mueves el cuello,
pero también porque uno recuerda,
que la vida nos la quitaron
hace tiempo,
y para arrebatarnos un poco más la dignidad, 
siempre, María,
termina con los pantalones en las rodillas
y la cara sobre el suelo.

                       Yo quisiera que María muriera de vieja./MÁS