miércoles, 12 de abril de 2017

GUSTAVO CASO ROSENDI





Día de visita


En el camino a la pieza tres viejas me dicen cosas
que no entiendo –o que no quiero entender–
Pero ella se asoma por el umbral chirriante
como si todavía flotara en una panza reseca
sin ni siquiera luchar por salir
porque no recuerda cómo

Todos los días me espera (y desespera)
como si uno aún estuviera pataleando dentro suyo
Ahora que la beso me doy cuenta:
está más flaca que la soledad
(y descubro que vengo aquí día tras día
porque de alguna manera también la estoy esperando)

Su memoria temblequea cosas tan inútilmente necesarias
como los trompos perdidos de la infancia
Tiene miedo hasta del miedo (pero si el miedo la conociera
 –puedo asegurarles– tendría más que miedo)

Siempre creyó en todas esas estampitas
que no pueden ayudarla (sólo le pido que crea en ella
pero es mucho pedir)

Me da su ropa sucia para que lave
pero nunca me dará lo que quiero que verdaderamente limpie

Hablamos siempre de que no fue al baño
o de que fue mucho al baño
Pero no hablamos de él de mí de nosotros
(yo nací de pie –casi no nazco–
Mi padre murió solo y borracho)
Todo esto me lo contó antes alguien –no mi madre–

Sería muy fácil odiarla
Pero tomo el camino más difícil
Porque cuando me voy sé que está mordiendo
un tiento demasiado duro
Y que hace fuerzas para abajo
mientras yo sigo haciendo fuerzas para arriba
Para que pueda por fin sacar un pie
a la vereda del mundo


                                🔺🔻🔺🔻


Soldados de Caso Rosendi: poemario de un “sobremuriente”. Guerra de Malvinas y poesía: experiencias, identidades, memorias/PDF