viernes, 3 de marzo de 2017

EDNA ST. VINCENT MILLAY





SONETO XI

Voy a olvidarte de inmediato, amor mío,
así que procura aprovecharlos, tu breve día,
tu breve mes, tu breve medio año,
antes de que te olvide, o me muera, o me vaya.

Y hemos terminado para siempre; a la larga
te olvidaré, como ya dije, pero ahora,
si me ruegas con tu mentira más encantadora
te brindaré a cambio mi promesa favorita.

De verdad preferiría un amor más duradero,
y que no fuera tan quebradiza una promesa,
pero es así, y la naturaleza se las ha ingeniado
para seguir avanzando sin descanso hasta ahora,

que logremos o no encontrar lo que buscamos
carece de importancia, según la biología.



                                    Trad. Andrés Catalán



ROSA GRANDA


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CADENA SEMEJANTE
A LA ALIMENTICIA



I.


De repente abrí los ojos y pensé en lo particular del caso. Es casi seguro que lo he soñado. Ubiqué un par de sandalias bajo la cama y bajé ambos pies con movimientos premeditados. Había una puerta hacia mi derecha (era en mi sueño la puerta del baño, recordé), allí me dirigí. Nunca quise interrumpir el curso de la noche, cerré los ojos y caminé pensando en que pronto volvería a la cama.
Al amanecer la habitación estaba perfectamente proporcionada. No sé si pueden verme porque nunca han estado aquí. Estuve un rato contemplando la inutilidad de mi mano derecha, el brazo en general era inútil. Con la palma extendida separé ligeramente los dedos y esperé. Cuando los movimientos cesaron del todo no tenía más que contarlos, no pude hacerlo, de modo que no lo hice.



II.


simplificación burda
El enorme reloj (tal vez exagero en la proporción) marcaba las tres con veinte. Tres con veinte de la tarde, a quién se le habrá ocurrido ponerlo frente a mi cama.
Estuve un rato contemplando la inutilidad de mi mano derecha, todo el brazo en general era inútil. Con la palma extendida y los dedos ligeramente separados esperé la respuesta de un nervio, de algo que advirtiera mi condición humana. Fuera de toda sensación de movimiento, luego pensé, que más bien la percepción me era indiferente.

Sentí frío a pesar de la luz que alcanzaba mi cabecera, ese frío ya era algo. A esto se sumó un hormigueo. No alcanzo a verla pero sé que está ahí, entre el colchón y las sábanas, inmensa (esta vez la proporción puede ser justa). Yo quería ir al baño, y de hecho eso hice. Todo es ahora tan relativo. Qué va, ahora que lo pienso tuve que haber estado en otra habitación, tuve que ser yo en otro tiempo. Aquí, el simple hecho de levantarme implicaría un esfuerzo que no está en mis manos realizar.



ADAM GAI


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Escondí el huracán


Escondí el huracán en la caja de hielo
junto con el hilo de las palabras
las agujas y la tijera.
Huelo con recelo el ovillo de las sombras
y veo al sol pálido diciendo a la noche
que no volverá mañana.
Me bebo de un trago el zumo de la duda
y toco el poema para saber si existo.





Ubi


Hubo guerras cortas
muertes largas
pero hay algo que no hubo
hubo ladrones honrados
asesinos sagrados
violadores con fe
hubo gas en el mar
amonio y humo fraterno
sisters
hubo tierra ajena libre
carcajadas de triunfo
cuchillos vencidos
hubo ómnibus en el aire
camiones y tractores desbocados
siembras de carne
Hubo muros lamentables
banderas para cada labio
onanismos digitales
hubo profetas curanderos
discriminados dichosos
esclavos ilegales
hubo burros sin carga
camellos sin joroba
y perros amaestrados
hubo discursos y salmos
comida hasta en los tachos
un país como un globo inflado
pero hay algo que no hubo.



OGDEN NASH





Hoy no fui a la iglesia


Hoy no fui a la iglesia,
Confío en que el Señor me entenderá.
La marea se arremolina azul y blanca,
Los niños se revuelcan en la arena.
Él sabe lo breve que es mi permanencia,
Y lo poco que dura este encanto veraniego.
Él sabe que cuando yo esté ya acabado
Mucho tiempo juntos pasaremos.

                                                         Trad. David Otto