miércoles, 8 de noviembre de 2017

LAURA CRESPI





Lluvia de chispas

Hacia la desprotección.
Si entramos
por el pasadizo ese,
al que no queríamos
llegar nadando
ni envueltos en líquido
hipnótico para nacer.
Y entonces
nosotros por fin nacimos.




3.
Estando en juego su futuro, el poeta reflexiona
sobre un par de misterios seculares

Una maraña gris volaba
todo el tiempo alrededor
del nuevo emplazamiento
para el ruido
y ese machaqueo
sobre lo perdido.

Porque ahí se abría
en una levitación suave
a la alegría
la depresión
del amor.

Variación entre las risas
sobre una misma imagen
para comenzar
y terminar en un extremo
abyecto e infantil.

Quien posara su gravedad
como un vehículo
de dos o tres ideas
no falló
y listo.

Y si por un instante
el mundo entero fluyera
por sobre una única ruptura
de total encantamiento
tampoco sucedería nada.

Con fugaces refucilos de luz clara
abro los ojos en una bocanada lenta
de ese aliento que seguí hasta el final
entre enarmónicos y trinos
desde una ciudad distinta.

Y dentro de esta casa vieja
reordenada y silenciosa
es donde renuevo
una decepción
para obtener.