domingo, 8 de octubre de 2017

MAROSA DE GIORGIO



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   Cuando llueve mucho, los ángeles se alinean en el jardín
como pequeños druidas, juntan un poco las puntas rosa
das (los caballos al verlos, huyen despavoridos; pero, a
lo lejos, se detienen y empiezan a buscar sonriendo en
sus memorias).
   A veces, posan sobre los árboles como gallinas trans
parentes, o ponen un huevo azul y con manchas rojas,
o blanco y pequeño, que yo escondo enseguida. A veces,
viajan al maizal y picotean el maíz.
   Cuando llueve mucho, los ángeles vuelan al interior de
la casa; entonces, yo los apreso, los pongo en los floreros,
los jarrones y las jarras. Y llevo alguno a la maestra.

                                            (de Magnolia, 1965)

             En Papeles salvajes, AH, 2013