sábado, 7 de octubre de 2017

ANA LAFFERRANDERIE


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Fue tan simple ese día, saltabas por la casa.
Llegó con la forma de un lugar ansiado,
era tu misma sorpresa desbocándote.
La conocés más íntima,
resurge algunas noches cuando todo
parece detenerse.
Es el triunfo de una pequeña euforia.
Te conduce liviana, abiertos los sentidos
hasta que una puntada muy fina te atraviesa

y con ella  o por ella te hundís en ese aire,
en tu forma más blanda, para que dure.


                            de día primero, ed. Del dock, 2013


Abandono


I

Llegó a la casa como laurel.
Ventiló el mediodía.
De cada rincón tomó
su bramido de cuna.
Lo atizó

en los brazos. No pudo
cobijar tanto calor.

Desde la alfombra lo vi salir.
Mi lupa en su hombro.

En silencio
solté un látigo enredado.


II

Un esbozo de tibieza
saturó como ardor
su nido.

Evocó la intemperie
temple de viento.
Su brazo
curtido de escarcha
devolvió la taza para tiritar.


III

¿Hacia dónde rueda este tropel de huida?
Como velo de espinas
tapiza recuerdos.

Deja una paloma poblada de brasas
le quema lo aéreo
lo terrestre.

                de el cielo tácito, sigamos enamoradas, 2007