domingo, 27 de agosto de 2017

ANTONIN ARTAUD


Artaud




NOTA

No hay nada que abomine
y execre tanto como esa idea de espectáculo
de representación
por lo tanto de virtualidad, de no realidad,
ligada a todo lo que se produce y se
muestra,
idea que, por ejemplo, salvó a la misa y le
permitió ser aprobada por manadas innumerables
de seres que si no, no la hubieran admitido,
esta idea de que la misa sólo es un espectáculo,
una representación virtual que no existe y
no sirve
tiene su contrapartida,
la misa, bajo su apariencia virtual y
teatral,
es, por el contrario, un espectáculo que sirve,
(la misa contiene una de las formas de acción
real más eficaces de la vida, pero la gente no
lo sabe, no sabe que esa forma de acción
es tenebrosa, erótica y sombría,
pues se habla de misa negra, pero el
principio y la razón de la misa es
ser negra
no hay misa blanca
cada misa que se reza es un acto sexual más
en la naturaleza liberada).
Y ahora, vuelvo a la idea de que toda
esta emisión sólo fue hecha para protestar
contra ese supuesto principio de virtualidad,
de no realidad,
en resumen, de espectáculo
indefectiblemente ligado a todo lo que
se muestra, como si en realidad se quisiera socia
lizar y paralizar al mismo tiempo a los monstruos,
introducir por medio de la escena, de la pantalla
o del micrófono, posibilidades de deflagración
explosiva demasiado peligrosas para la vida,
peligrosas para toda la vida,
y que así las desvían de la vida.
El inconsciente actual no da más,
la gente está harta de cargar con
algo que acumula y aplasta
sin cesar,
porque se le prohibió hacerlo, manifes
tarlo y mostrarlo.
y la policía de los iniciados, que sin que se
sepa, conducen desde siempre la vida a su
ruina, pero que tienen la pretensión de conducirla
solos, tiene órdenes de desviar hacia el
teatro, el cine, el micrófono,
y la misa,
algo que yo estuve internado 9 años
por haber querido decir y que diré.
Diré ese algo que causa las epidemias, el hambre,
las pestes, la guerra, etc… 

                        Trad. de María Irene Bordaberry

            Para terminar con el juicio de dios y otros                        poemas, Ediciones Caldén, 1975, Bs As