domingo, 7 de mayo de 2017

LILIANA PONCE


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Boomerang Naturae

Ahora que el desierto avanza,
la sequía avanza,
empezaste a recordar el lugar
en que el hilo ovillado
tiene la punta
—la sed impetuosa confía en su fin.
En los escombros de los terrones desgranados
lo exuberante es un sueño de afrenta:
talada está la selva para que crezca
necesidad de opulencia
y los otros sean otros
siempre tenaces para atravesar
el destino con sus dientes.

                  En Poesía manuscrita II, Bs As, 2009


                     * * *


Ella dijo…

—Ella dijo: allí la naturaleza es venerada, respetada, nos sentimos enlazados, pensamos en la unidad con ella; así la vivimos.

Tiembla la tierra, el mar arrasa, el poema se conforma, se teje, porque en el hambre y la sed y la pobreza, el poema continúa.

—Ella dijo: hay una puerta o un biombo que separa su palabra de mi boca,

la puerta está cerrada, el biombo está abierto, desplegado, y allá su voz y aquí mi lamento, al ver en las garras la tiza que dibuja el círculo.

La puerta está cerrada, el biombo abierto,
y yo a bocanadas trato de respirar,
de ver en la pantalla lo que dejó la ola,
el caballo yendo a galope de monstruo.

—Ella dijo que perdió a su amigo, que dejó mensaje, que lo recuerda sin lágrimas.

Mira la luna, la luna crece como el mundo.
Y yo digo: ¿qué mundo,
ese de caparazón de miel, tan nada y también dios?


                     En Ed. Color Pastel, Bs As, 2012