miércoles, 17 de mayo de 2017

CARO GARCÍA VAUTIER



                                           aquí

Entre los pliegues de un papel, crepé


                                    a Eduardo Espina


no recuerdo dónde está enterrada mi madre

no sé qué hay de cierto de filigrana disgregándose
solapado el ladrido de esa nena envuelta
aún el hueco en la arena permanece intacto

no recuerdo dónde

a quién debo lo que hace falta?
a la noche que sigue delante por cubrir la desnudez
los delantales de lo incierto

pero lo que avanza es tu carencia
rutilante abierta
a las inclemencias del tiempo
que te detiene y viste
una dádiva en la oscuridad

dónde está?

desaforada en lo que huele de ser ondulaba
crepitando en círculos desoí

el crujido animal

cajita  rota  el salto
equilibro hojas trizas revuelo
patadas costras de papel arrugado
increpan

enterrada?

cómo distraer de lo alto?
si orificios delatan anfibios resaltan
si puente atraviesa ponte decrece
acróbata dispersa  dispara

lo que acribilla, te vuelve criminal?
malcriada en el brillo
dolida

recuerdo madre?

quito una pena que apelmaza lo hondo
no hago pie en el sentido, trastabilla
agazapa encalla en tu costado
filoso chilla, tajos en el pan
erosionado, amuchás los gajos esparciéndolos
un salpicón de migajas
tu cuerpo, la palabra incorporada

recuerdo está dónde?

cóncavo mirar trastoca el caparazón
sin razón ni escapatoria
sólo el roce de ser introvertido el mar
expulsando las razones en humos disolviéndolas
ya no las acapara

no había plegaria ascensor sino palpitaciones
                                   leves
salvar las distancias nunca fue mi fuerte
una abertura o
me abducía
lo intrépido de ser desigual:

la discrepancia