lunes, 10 de abril de 2017

MIGUEL ÁNGEL BUSTOS





Madre. Este es el segundo
           en que te llamo y en vos llamo a todas las dulces bocas
           ojos de leche de las mujeres que se me mueren.

Quiero saber
           siempre habrá una luna de polvo y hueso para mí. Si
           no he de tener un sol este será mi último vuelo en mi
           última venida a los cielos.
Tu hijo es hombre
           tiene perros clavados en las ingles con grandes
           frentes negras. Sin embargo pobre te pide a tropezo-
           nes ya no da más ya no da un solo día más madre un
           solo día más quiero probar un cuerpo que no muera
           que no olvide. O caeré como un ángel de hierro con
           cien muertos en las alas. Un solo muerto en el cuerpo.
Qué podrás decirme
           cuando sea uno bajo la gran luna de polvo y hueso.



                          De Fragmentos fantásticos(1965)