lunes, 3 de abril de 2017

MERCEDES ARAUJO




La isla

Las sombras, las palabras, han cambiado
el tigre camina entre peñascos
y riscos, es príncipe del pelo blanco,
yo le digo el capitán de los tigres,
hay otros que son manchados, pero estoy
tan cerca de mí que no sé si creer en lo que veo,
si cometo un error al distinguirlo
de algunos que tienen piedras rojas en el lomo,
piedras como manchas.
A eso de las seis de la tarde
el gato hunde su cuerpo en el agua
la sangre se le agita
y la flor de la glicina se enlaza a palos secos.
  

***

Te contaría que los pájaros que se habían ido, han vuelto,
y que ahora tengo el pico róseo, plumas timoneras y me dedico
por completo a la flor y el fruto del naranjo.
Hay algo que me ha dejado confundida:
el desconsuelo se ha vuelto mayor,
una cobardía que recién ahora conozco.
No he sabido ni podido entender
cómo es la partida de la luz cada día
tan distinta, cómo es que el mar descarga tempestades,
no había pensado antes en la sal blanca y cristalina
que en el agua se disuelve y en cómo el sol
brilla más sobre la sal que sobre el verde. Perro,
reptil, ave de presa, todo me sorprende
la fragilidad, las alas que se despliegan 
hay flores amarillas que vegetan en la cabeza
y en otras partes del cuerpo.


***

Con mi cola larga, lengua ancha, roja y bífida
mi aspecto marino es más temible que la herida
que puedo causar. Tengo que decirte, no hay nada en mí
que sea tan mortífero como parece,
me gustaría saber cómo es tu vida, si tus viajes
son amables y generosos, si encontraste el sosiego,
yo te contaría que se me ha dado por volar
y alimentarme de lagartijas.


***
  
Hay días en los que me hundo en el agua y no sé
si por influjo de la luna o por un simple movimiento del sol
puedo deslizarme sobre la tierra tan sinuosamente
como una serpiente con aros de color azul intenso
desde la cola a la boca, pero ese cuerpo de serpiente
pálido y embozado no soy yo,
quisiera poder aclarar cerca de tus oídos
algunas de estas cosas, me has dicho
que no es posible por ahora,
ya que las nuevas ocupaciones te llevan todo el día
y también que tu vida es mejor, más sólida.
No me hagas caso, simplemente podrías decirme
si es verdad que las escamas de mi cuero
siguen brillando a pesar de haber sido
arrancadas una por una, y que aún así
el cuerpo está contento con esta pequeña vida.


           La isla, Ed. Bajo la luna, Buenos Aires, 2010.