domingo, 9 de abril de 2017

GRACIELA CROS


La Cros del sur.



MAMBOS TRISTES


                                     A María Bedoián
                               Desaparecida en junio de 1977

(Escribo torpemente.
A tropezones.
Casi como un topo bajo el sol tenaz de la montaña.
Escribo desde un tiempo sin calificativos,
en el que hilo suave
la loca divagata de ciertos mambos tristes):

María
es importante que me diga
que no te vi de niña:
-Yo no te vi de niña-.
No trepé a tus árboles.
No amé a tus muñecas.
No salté en tu rayuela.
Mi pañuelo no estuvo en tu rodilla
sucia y lastimada.

Pero anoche en mi sueño
claramente decías:
“Charlemos
tenemos tanto
que decirnos”.
Y me tomabas de las manos
y eran sólo preguntas que venían
caían
estallaban
a borbotones
fieras
apuradas
se abrían
como estrellas en la madrugada:

¿Era dura esa bala que te rasgó la carne?
¿Eran tuyos los gritos que cortaban mi almohada?
¿Era roja la sangre que te borró la cara?

Acaso
¿les hablaste?
¿les explicaste algo?
¿Les tuviste ciego odio o solamente lástima?
¿Los miraste a los ojos?

Ellos
¿tenían ojos?
Tu piel
¿se puso pálida
cenicienta
de vidrio?

¿Envejeció de golpe tu piel tirante de muchacha?
¿Murmuraste “Dios mío”?
¿Te tapaste la cara?
¿Era dura esa bala?
¿La escuchaste llegar?
¿Supiste que llegaba?
¿Tuviste tiempo para prepararte
o acaso
te destruyeron antes
de esa dura bala?
María
¿y tu pelo?
¿qué pasó con tu pelo escurridizo como ala?
¿y tus dientes?
¿no les mordiste nada con tus dientes tan grandes?

¿Cómo pudieron
cómo
con tan bello animal?
María
¿ellos amaban?
Ellos
¿tenían hijos?
¿sabían de tu hija?
(Casi como un topo bajo el sol tenaz de la montaña
escribo torpemente.
A tropezones.
Con este dolor sordo sorda culpa miedo sordo sorda bala.
Hay caminos
María
que sólo sirven para ir.
Nunca para el regreso).
  
                            de Pares partes, 1985