viernes, 21 de abril de 2017

CARLOS APREA





ARDITTI


Entre cardos y pastos desmesurados
la vieja estación
naufraga
con la caída de la tarde.
Unos perros flacos
aúllan su soledad al vernos,
por un momento,
entre las sombras
del tinglado en ruinas,
vuelve a pasar el tren.


                         de Pueblos fugaces