sábado, 11 de marzo de 2017

SILVIA CASTRO


La imagen puede contener: 1 persona
                                                 FOTOAQUÍ


Piernas como mejillas


Piernas como mejillas, quizás de mujer
en la curva rasurada de la oscuridad.

Pasan las horas, el vello crece y raspa.

Difícil acercarse al linaje de pieles
pedir por los difuntos, por la madre que sí
por el padre que nunca.

Entre las piernas una boca de tormenta.
Sus fluidos, milímetros caídos
se miden los largos.
La humedad es un barbero
que los saca de quicio.

Mejillones
cuando están blindados
y no hay uña ni golpe posible
ni perro pidiendo por los restos.

Con tal rugosidad marina, costra azul
los labios dan respingos en la pieza coral.

Todo lo elemental es sensible al tacto.

Los bulbos pilosos reaccionan
con asperezas por fuera de la tonalidad.

Besos que no harán olas pero empañan el espejo
abren el camino entre ciegos y mudos.

La carne es un diluvio
todo lo que se mueve
desemboca en el mar.

El sedimento guarda las formas
como una mano que aprieta el agua.

Sólo cabe un dedo, señala
en la superficie pulida
el filo de tu rostro.




Blur


Me siento vacía
si no estoy adentro.

Asiento.
Asiento.

Digo que sí para quedar así.
Escribo sin lentes.

Digo que sí
ciegamente
violentamente.

Con todos los dados en posición
los puntos
efervescentes
evanescentes.

El tiempo es un cubilete
donde estoy y no estoy.

Al  otro lado del río
Paronomasia y Homonimia
tiran flores al agua.

¿Quién se salva y quién se ahoga?

Pierdo la vista en la chica Schrödinger.

A todo digo que sí
con tal de verte.

Y juraría que te vi.