sábado, 11 de marzo de 2017

HUGO CORREA LUNA


No hay texto alternativo automático disponible.
                   /FOTO/AQUÍ


Retrato de una hija

la indevuelven
la desmadran
no aparece

se entresija en los ojos de la madre
y no aparece

demorado el gesto en el azar
de un clic
se ata a sí mismo
el enigma
no sale
de esos ojos de esa boca de esa tarde
de esa lluvia de esa última gota
de esa sombra enmarcada en la repisa
el gesto que le sigue
no aparece

se entresija en los ojos de la madre
recorre la memoria de la madre
se aviva en el recuerdo de la madre

no aparece


                         24 de marzo, 2012







II. En el humano nombre de las cosas


Escoba

                              A César Mermet


La escoba de modestas hebras,
vuelta en oro combatiente,
libertaria del tiempo almacenado en los rincones,
heroica barba y espada polvorienta
vistiendo de áspera firmeza
la guerra cotidiana.

El estandarte rubio de la mañana
se enarbola contra todo,
contra nadie,
contra el polvo,
contra la sal del suelo
acostada en cada hueco.

Y la dulce pelusa,
la inocente pelusa,
como un íntimo olvido,
como un fruto liviano,
en lenta maduración sin luz
y alzada en densas nieblas
se deja enredar en sus cabellos.

Una danza furiosa,
no sin gracia,
dibuja círculos y eses en el piso:
se borra en el barrido
la historia cotidiana,
se pierde un mundo de pedazos,
de huellas,
de montones,
se pierde una constelación de trozos,
de retazos,
los vigentes vestigios,
las reliquias olvidadas,
los recuerdos,
todo viaja, todo, todo arrastra en ese baile,
llevándose la piel reseca de otros días.

Y el ruedo de la mañana
en danza minuciosa
así despliega un sol humilde
por los huecos de la casa;
la lanza acariciante,
el ala de rasantes briznas
entablando un sórdido revuelo
muerde el polvo,
lo derrota,
funda la alegría casera,
la doméstica esperanza.

La semana entera,
por la cabal escoba,
nace y muere.

                        20/11/83

                               De Andado Poesía, 1989