martes, 22 de noviembre de 2016

OMAR ORTÍZ FORERO


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HOMENAJE A LEONARD COHEN


Mas que la nieve circula el polvo blanco
en este invierno de Times Square.
Los enganchados,
muestran carteles sucios de malos sueños.   
Si armas un porro o bebes de la botella
pueden darte un golpe en los testículos
o condenarte a cadena perpetua.
Si usas una jeringa nadie parece notarlo
hasta que convulsionas como Janis Joplin.
Pasa un viento helado por Times Square,
deben ser las tripas de los mejicanos muertos
camino a Texas las que refrigeran los canticos
de San Patricio.
Pero nadie quiere a los mejicanos,
pongamos mejor una ofrenda floral por los caídos en Irak.
De los talibanes y las burka de sus mujeres debe provenir
ese aliento gélido.
Hay un olor de alcantarilla en Times Square,
pero los chinos
que se hacinan bajo tierra hacen comestible
el icopor que los jóvenes ejecutivos consumen
a las 12 m en las escaleras que conducen al éxito en Times Square.
Aunque caminemos hasta el final de Harlem,
de visita en la milenaria abadía,
nadie te nombra Susana
y no subiremos a una limosina,
ni menos haremos el amor en un  hotel de Chelsea.
Aun espero la primavera en Times Square.



PABLO LANDEO


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Nocturno de los aullidos


Un aullido es semejante a otro porque sólo es un aullido
en realidad ninguno es semejante.
Un aullido rueda por desiertas calles
tiene su escala su mala estrella
particular historia justificación propia.
Todo aullido establece un trayecto indiscutible
murallas árboles abismos que interfieren sus designios.
Un aullido ostenta una particular forma de ahogarse 
en el vacío
de extraviarse entre visiones fantasmagóricas
entre hombres sedientos que vuelcan su postrera noche.



ALEJANDRO ROMUALDO


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Si me quitaran totalmente todo


Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o de los buenos días
del sol sobre la tierra
me quedaría
aún
una palabra. Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.

Si me quitaran las palabras
o la lengua
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.

Si quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en uno ojo.
Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre
amor mío.



EDUARDO MATOS MOCTEZUMA

JULIÁN HERBERT


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CRISTO NO TE AMA


                 They shoot horses, don´t they?

                              Horace McCoy


                         Entonces abre la ventana
                         y tírate

                                   Los Tres


Te estás poniendo fea y Cristo no te ama,
gorda,
lo gritan las paredes del gimnasio,
musa gorda,
no bajes (se refieren
a la caminadora), no bajes
que así bajarás mejor (Cfr.
Juan de Yépez; qué
creías, también yo
cursé licenciatura).
No bajes que así bajarás mejor: están hablando
de ti
diciendo: Cristo
no te ama.
Cristo no te ama. Todavía
te invita a pasear
a solas:
te lleva a las afueras,
te tumba en cobertizos,
la mete a tus espaldas,
murmura entre los grillos
la cantinela esa de los años 80:
“ya no te quiero, pequeña,
ahora amo a los caballos”,
engolfando la voz
con calculado aprendizaje de Misterios;
un circo de pulgas castálidas.
No te ama.
Cristo no te ama. Persigue
en las inauguraciones
a las entecas novias
de los raperos
y los diseñadores
y los ciberotómanos
y los aduladores–
niñas que tienen todo el look
pero jamás se dejarían
sacar un ojo por el goce;
pergeña números
que son Su Nombre
en las comandas de los
Vip´s con la esperanza
de que las nietas del dinero
le manden un sms; patea botes (oscuro
bajo la noche sola) con tal
de no llamarte, de no
saltar borracho a tu piscina
tan sucia de hojas secas:
tan égloga en asilo.
Te estás poniendo fea,
fétida, malsana, pretenciosa,
musa gorda,
y Cristo no te ama:
ahora ama a los caballos.
Escúchame: ¿acaso no
matan a los caballos?…
No luches.
No me escupas.
Te estoy haciendo un favor.



CARLOS DANTE CAPELLA