miércoles, 27 de julio de 2016

RICHARD JENKINS

ALBERTO RIOS







El cabello de Refugio


En los días pasados de nuestra familia,
Mi abuela era una mujer joven
Cuyo cabello era tan largo como el río.
Vivía con sus hermanas en el rancho
La Calera-Tierra del limón-
Y eran sus días felices,
Pero su tío Carlos vivía ahí también,
Carlos cuya alma tenía el filo del puñal.
Un día, para enseñarla a andar en caballo,
La hizo montar al más veloz,
Sin asiento, y sentarse ahí
mientras sostenía su cara larga en los brazos.
Y fue ahí que hizo lo innombrable
Por lo cual se le recordaría siempre:
Pidió al hermoso bebé Pirrín
Y lo puso en sus brazos.
Con esa imagen de Madonna a caballo
Golpeó el muslo trasero del caballo.
El caballo hizo lo que todo caballo hace,
Corriendo hacia el brillante horizonte.
Pero primero corrió bajo los álamos
Para quitarse el peso injusto:
Esta mujer llena de lágrimas
Y este bebé lleno de amor.
Cuando llegaron a los árboles y pasaron por debajo,
Su cabello, que la había seguido,
Igual de magnífico que la cola del cabello,
Ese cabello se elevó y voló entre las ramas
Como una millar de manos,
Todas queriendo salvarla.
El caballo corrió y la dejó,
Con el bebé aún en brazos,
Los dos colgando de su cabello.
El bebé la veía sólo a ella
Y no lloró, así de estable era su cuna.
Las hermanas vinieron a salvarlos.
Pero el cabello no se soltaba.
Seguía temeroso no se  soltaba y tuvo que ser cortado,
Todo de su cabeza.
Desde aquel día, mi abuela
Usó el pelo corto como un grito,
Pero era largo como el río en sus sueños.