viernes, 22 de julio de 2016

ZELMAR ACEVEDO DÍAZ





LA DAMA DE CRISTAL



EL COMIENZO

LA SEÑORA

LA GUERRA

EL FIN





EL COMIENZO


Alguien está preso
aquí en este frío
lúcido recinto
dédalo de espejos.
Alguien al que imito.
Si se va, me alejo.
Si regresa, vuelvo.
Si duerme, sueño.
-”¿Eres tú?” me digo...

Pero no contesto.

Jaime Torres Bodet


1


Es una sensación especial la que tengo al quedarme aquí, solo, empequeñecido por estos recintos. El ministro del interior y el secretario de hacienda se han retirado por fin. Pero no puedo hablar de soledad. Es apenas un epílogo de casi todas las tardes que poco a poco se convierte en hábito, algo que se ha ido repitiendo día tras día durante las últimas semanas, ceremonia a la que me abandono sin resistencia, por ahora. Debo admitir cierto asombro al dejarme absorber por un rito de esta manera, aunque sólo se trate de unos minutos, media hora tal vez, y reconozco que no es mi costumbre permitirme esta clase de actitudes. Quien me observase, podría suponer que se trata de una pérdida de,,,/la-dama