sábado, 6 de febrero de 2016

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO




Como en la Belle Époque


¿Quién es esta mujer, de dónde sale
su cintura de goma?
Sus pechos ¿de qué son?
En un sofá sin muelles cae la música
envolviendo una mano
blanquísima, enjoyada, que sostiene
un vaso extraño de color violeta,
mientras, como en antigua
portada de revista de entreguerras,
aparece otra mano
¿otra mano de quién? Y un cigarrillo
difumina y apaga
la imagen entrevista, los collares,
las piernas, el zapato.
Alguien anda detrás de todo esto.
Alguien nos amenaza
con recuerdos que nunca fueron nuestros
pero de los que somos responsables,
y en un rincón oscuro
siempre habrá una mujer como nalgona,
sin rostro y sin pasado,
denunciando locuras que no hicimos.



             De La paloma y el papagayo, 1967

CARLOS BARRAL





Exterior del gato


Ser el gato,
hacer un esfuerzo y ser el gato
transitorio del alba y en la cumbre
del mundo transitado, presumible.

Ser por fuera del gato todo el gato posible
Después del atigrado resplandor de la noche
Última y la pasmada contracción felina.
Comenzar en el zinc al borde de las uñas,
En el cielo que escurre el canalón vacío
Y en la flor espectral que crece entre las rejas.

El gato que despierta paso a paso las viejas
miserables espaldas de fábrica baldada
y el aire algodonoso de las ramas al suelo
y la tierra afeitada del muro hasta el camino
y hasta el bidón sonoro que su peso estremece.

Ser gato por fuera y tan cabal. Parece
que el mundo quepa dentro de esta pausa ondulada,
precisa como un astro, que te llama
y a quien no negarás el pararte desnuda
donde nadie te hubiera imaginado

aurora sobre el muro desconchado,
alba rosada sobre el gris de un gato,
con las puntas nocturnas de los pechos
apuntando a esos hombres cavilosos
que llegan tan despacio, pisando en las afueras.


                       De Usuras, 1965

JAIME GIL DE BIEDMA





Píos deseos al empezar el año


Pasada ya la cumbre de la vida,
justo del otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
Aquí sería dulce levantar la casa
que en otros climas no necesité,
aprendiendo a ser casto y a estar solo.
Un orden de vivir, es la sabiduría.
Y qué estremecimiento,
purificado, me recorrería
mientras que atiendo al mundo
de otro modo mejor, menos intenso,
y medito a las horas tranquilas de la noche,
cuando el tiempo convida a los estudios nobles,
el severo discurso de las ideologías
─o la advertencia de las constelaciones
en la bóveda azul…
Aunque el placer del pensamiento abstracto
es lo mismo que todos los placeres:
reino de juventud.



No volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
Uno lo empieza a comprender más tarde
─como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
─envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.



               De Poemas póstumos, 1969

PASQUALE SQUITIERI


Claudia Cardinale And Companion Pasquale Squitieri At Home In Italy. Claudia CARDINALE avec son compagnon Pasquale SQUITIERI dans sa villa de Santa Anna di Malborghetto, une ancienne ferme, sur la Via Flaminia près de Rome : plan de face de Claudia, souriante, se baignant dans sa piscine, Pasquale en arrière plan..
                    Claudia y Pasquale


                                         Claudia y Pasquale


                        Joe Dallesandro con Pasquale


JULIO MARISCAL









JULIO MARISCAL, EL POETA EN EL ARMARIO.


"Este amor de nosotros
nace de la amargura"


Si en las ciudades de la posguerra española los homosexuales lo pasaron mal, en el medio rural fue aun peor. Desde niños debían aprender a disimular, a no dar pistas, el acoso escolar podía ser el menor de sus problemas.

Para una familia tener un hijo homosexual era un deshonor, si además el padre era falangista, militar o pertenecía a la benemérita, el niño deshonraba a todo el cuerpo. Jamás se podía confesar a un padre este problema, ni dar pistas, las palizas estaban aseguradas. Muchos niños y jóvenes homosexuales tuvieron que oir en boca de sus padres: "Antes prefiero a un hijo muerto/julio-mariscal-el-poeta-en-el-armario