martes, 5 de enero de 2016

JAROSLAW IWASZKIEWICZ

JORN UTZON

JUAN MANUEL ROCA





Parábola de las manos


Ésta mano toma un fruto
La otra lo aleja.
Una mano recibe al halcón, se quita un guante,
la otra lo ahuyenta, prende una antorcha.
Una mano escribe cartas de amor
Que su equívoca siamesa puebla de injurias.
Una mano bendice, la otra amenaza.

Una dibuja un caballo,
la otra, un puma que lo espanta.
Pinta un lago la mano diestra:
lo ahoga en un río de tinta, la siniestra.
Una mano traza la palabra pájaro,
la otra escribe su jaula.
Hay una mano de luz que construye escaleras,
una de sombra que afloja sus peldaños.
Pero llega la noche. Llega
La noche cuando cansadas de herirse
Hacen tregua en su guerra
Porque buscan tu cuerpo.



JMR(Colombia, 1946). Poeta.


                      /j-m-r-el-poeta-que-atrapa-lo-imposible

OCTAVIO SMITH





Casa marina  


Casa marina, iridiscente tuve,
sienes tersas para la amiga linfa sigilosa
del aire en la ferviente galería,
su azuleante, vivaz, rizado colmo.

Con pulcro, translúcido redoble los cristales
se abrían festoneados de salinos envíos,
mojados del fresco encaje onírico asestado
por el mar en diálogo brioso.

Inmerso en la isla extática y hialina.
asistíame el recio maderamen
de sobrio azul con su estatura
de reposado nauta,
con tácita afición, mi deudo misterioso.
Él componía lo interior, el vuelo
fiel de la luz atesorada
que umbroso tornasol era o ritual
recuento de las joyas de mi estirpe.
Casa cogida por el mar, poblada
de intrépidos tesoros de pausado rielar.
Dones sutiles, sigilosos rielaron en mis labios.
Absorto bebí, comprometido fantasioso oyendo
mi presteza en susurro de latente velamen.
Ponchas los días de estable claridad oreada,
dulcemente veteadas de próvidos rumores,
ágil trama de iris vibrátiles, llevábanme, 
enunciados eran por la amistad del tiempo como un
cálido labio al oído enciende morosas maravillas.
Era el amable, solitario príncipe,
su dorado manto en taciturno oleaje,
era el ocio espaciándose para que yo lanzara
mi respuesta en enfático tejido cabrilleante.
Era mi reino que me aguarda
temblando de incorpórea lozanía,
preso en el timbre incierto de mis manos
conducidas a magra disidencia.
Cristalizado ya su esbelto desamparo,
su tersa llama en urna asordinada
donde sólo el color persiste y aletea,
carne evadida cuándo de mi carne.

Casa marina, reino de sal rielante tuve
y destronado fui mientras dormía.


                       de Del furtivo destierro



PETER ZUMTHOR




PETER ZUMTHOR    

                        ATMOSFERAS

Entornos Arquitectónicos    Las cosas a mi alrededor


El título de la charla, Atmosferas, dimana de lo siguiente: 
hace ya mucho tiempo que me interesa – pues, naturalmente, 
me ha de interesar – qué es la calidad propiamente 
arquitectónica. 
Me resulta relativamente fácil decirlo: la calidad 
arquitectónica no es, para mi, ser incluido entre los 
lideres de la arquitectura, que te publiquen, etc. 
Para mi la realidad arquitectónica solo puede tratarse 
de que un edificio me conmueva o no.
¿Qué diablos me conmueve a mi de este edificio? ¿Cómo 
puedo proyectar algo así? ¿Cómo puedo proyectar
algo similar al espacio de esta fotografía (que, para mi, 
es un icono personal)? Nunca he visto el edificio – de
hecho, creo que ya ni existe – y, con todo, me encanta 
seguir mirándolo. ¿Cómo pueden proyectarse cosas
con tal presencia, cosas bellas y naturales que me 
conmuevan una y otra vez?
El concepto para designarlo es el de ‘atmósfera’. 
Todos lo conocemos muy bien: vemos a una persona y
tenemos una primera impresión de ella. He aprendido 
a no fiarme de esa primera impresión; tienes que darle

una oportunidad. Ahora soy un poco más viejo, debo decir,,,pdf






























MIGUEL ÁNGEL VIOLA





Jaulas  


Un pájaro, aquí, tendía el fresco
temblor de la mañana;
empezaba a ser sol entre los soles
traídos a este patio por el mundo
de corredores blancos,
si cantaba.

Iba abriendo su jaula,
ese cielo de alambre, al ancho cielo
donde su mismo canto era otro pájaro.

… Y el pájaro voló al segundo cielo
donde un segundo pájaro cantaba
otro cielo, otra luz.
                       Después de nuevo,
quedó vacía la jaula.
Vacía, pero llena
de otro patio, otra luz, otra mañana.

El infinito es sólo
un pájaro que canta.



                (de Panteón de señoritas, 1977)



ALVAR AALTO

GIOVANNI PASCOLI




Los dos zánganos 


Tú, oh poeta, este gran turbio universo
para nosotros lees y transformas
en lúcida palabra y dulce verso:

y es obra tuya lo que el hombre siente
entre fantasmas y entre vanas sombras.
¿cuál es la gracia que te da la gente?

Dos zánganos zumbaban bajo un olmo.
“Hacen la miel y nada más aquellas
abejas ―dijo uno― ¡Feliz de ellas!"
Y el otro: “y además con el bochorno!"



TEMPORAL 


Un murmurar lejano…

Rojizo el horizonte
Ahógase en el mar:
negro alquitrán el monte;
tiras de nubes claras:
un caserío en lo oscuro:
un ala de gaviota.



EL RELÁMPAGO


Y se vio cómo eran cielo y tierra:

la tierra ansiosa, lívida, asustada;
cubierto el cielo, trágico, deshecho;
blanca blanca en el tácito tumulto
se mostró, se ocultó una casa como
un ojo enorme que, despavorido,
se abre y se cierra en la profunda noche.



                            
POR SIEMPRE

¡¿Yo te odio?!... No te amo más, ves:
no te amo…  Recuerda aquel día:
muy lejos llevaban mis pies
un alma que sólo quería
volver. Aquí estoy… tú no estabas.
El eco de ayer perduraba,
de una promesa. y conmigo
de ti llevé sólo aquel eco:
                              ¡POR SIEMPRE!

No te odio. Mas el débil eco
de aquella promesa infinita
me sigue, martilla mi pecho
en la hora que pasa aburrida,
me chilla en el alma con grito
de implume que cae del nido:
                             ¡POR SIEMPRE!

No te amo. Sonriendo miré
la flor de tu cama mullida:
los ojos son tuyos… no lo es
la cara. Besé aquella carita
extraña sin choque en las venas.
Le dije: “¿y a mí cuánto me quieres?”
“¡Muchísimo!” ―tu ojo en mí fijo.
“¿Por siempre?” ―le dije. Me dijo:
                            “¡POR SIEMPRE!”

Le dije: “Aún, niña, no sabes
por siempre qué quiera decir.”
Me dijo: “¿Tú cómo lo sabes?
Por siempre es igual a Morir…
sí sí, adormecerse en la tarde;
quedar así como se era antes
                             ¡POR SIEMPRE!”



                                 Trad. Leopoldo Di Leo