lunes, 10 de octubre de 2016

JAVIER SICILIA




El pescador

A mí, Simón, que sólo sé de Dios
el aroma del mar sobre las playas
y el resplandor del sol
sobre la humilde red de mi atarraya,
me llamó y desde entonces lo he seguido.
Ignoro lo que ocultan sus metáforas
y su doctrina del perdón que borra
las vidas del pasado.
Sólo sé que lo amo inmensamente,
como he podido amar una alborada
o el filo de la luz sobre los peces
o el chasquido del mar contra las barcas.
Ya nada queda en mí de aquellas cosas
que fueron mi pasión y mi alegría.
Sólo me habita Él, ay, tan adentro
Que me ha arrancado todo, hasta mi nombre
y me ha dejado inerme cual la piedra.

                             De Tríptico del desierto