miércoles, 10 de agosto de 2016

SASCHO SERAFIMOV









El sueño del mundo
                               
          (pensado para el Padre del Poeta,
          y para Dimitar Atanasov, un escritor de Plovdiv
          y buen amigo.)

Yendo, regresas,
porque pasas por alto la mañana, la ciudad, tu vida…
¿Y tus padres? ¿Viven aún?

¡Abre la puerta y mira! Allí estaba la casa, allí estaba el barrio
Esas dos llamas, ¿son ellos? ¿Es que arden dentro de mí?
Mi padre, el zapatero. Mi madre, el ama de llaves.

Él calzaba al mundo, Ella lo barría.
Caminé sobre lo limpio, sobre el nuevo sendero. Calzado,
alimentado…

¡Buen día, papá! —digo, después de haberlo olvidado de
decir tantas veces,
y te ríes, te aferras a la vida, tu hijo, en tus manos.
Yendo, regresas,
como las manos, cuyas caricias todavía puedo sentir,
como las voces, que todavía puedo oír,
como el destino,
que me arrojó al futuro para estar contigo.
 


                                 Trad. Ricardo Rubio