jueves, 5 de mayo de 2016

VICENTE BATTISTA













El mejor amigo


Todos la deseábamos, pero ni siquiera nos atrevíamos a mirarla: Virginia era la mujer del jefe y nosotros conocíamos muy bien las reglas del juego. Ella nos trataba con desprecio. Sólo reparó en mí cuando el jefe le regaló el cachorro. Hay quienes aseguran que lo del perro fue un capricho de ella, otros afirman que fue una idea de él, como todo. Lo cierto es que una tarde en la casa grande apareció el bulldog, ya de pequeño era feo y fiero. El jefe le buscó un nombre humillante.

–Lo llamaremos Pimpollo –ordenó y se echó a reír.

Todos reímos. El se dirigió a Virginia y agregó:

–Ahora tendrás compañía. Acaricialo.


Virginia repitió: Pimpollo, y comenzó a acariciarlo. Estábamos acostumbrados a eso: jamás…pagina12