martes, 17 de mayo de 2016

ANTONIO MENDEZ RUBIO









XLI


El suelo que era su sitio; por donde andaba sin acabar de erguirse, donde siempre volvía a caer… las cosas, las ramas, las paredes se movían, iban cambiando; y eso, atender a lo que cambia, ver el cambio y ver mientras nos movemos, es el comienzo del mirar de verdad.(M. Zambrano / J. Cage)


Tiempo al tiempo.
Mira: pasan nubes,
a través de su intensidad,
por un azar que aún es su sitio,
su cuerpo. Entretanto
removemos agua
con las manos abiertas o
aprendemos a pensar
más en coger trenes
que en esperarlos. No sabemos.
Haz la prueba. En
una palabra, di: si
no es de eso, ¿de
qué vivimos?



LXVIII


Aunque
no conoces a nadie
ni nadie te conoce en una
tierra como esta tierra despertada
por la fuerza, ¿puedes
(por detrás de esa extrañeza
que te produce la luz)
ver lo que hay dentro,
buscar fuera
de mí?



               de Va verdad, Vaso Roto Poesía, 2013.


AQUILES NAZOA





AMOR, CUANDO YO MUERA...


Amor, cuando yo muera no te vistas de viuda,
ni llores sacudiéndote como quien estornuda,
ni sufras «pataletas»
que al vecindario alarmen,
ni para prevenirlas compres gotas del Carmen.

No te sientes al lado de mi cajón mortuorio
usando a tus cuñadas
como reclinatorio;
y cuando alguien, amada, se acerque a darte el pésame,
no te le abras de brazos en actitud de ¡bésame!

Hazte, amada, la sorda cuando algún güelefrito dictamine,
observándome, que he quedado igualito.
Y hazte la que no oye ni comprende ni mira
cuando alguno comente que parece mentira.

Amor, cuando yo muera no te vistas de viuda:
Yo quiero ser un muerto
como los de Neruda;
y por lo tanto, amada, no te enlutes ni llores:
¡Eso es para los muertos esülo Julio Florez!

No se te ocurra, amada, formar la gran «llorona»
cada vez que te anuncien que llegó una corona;
pero tampoco vayas a salir de
indiscreta a curiosear el nombre que üene la tarjeta.

No grites, amada, que te lleve conmigo
y que sin mí te quedas
como en «Tomo y obligo»,
ni vayas a ponerte, con la voz desgarrada,
a divulgar detalles de mi vida privada.

Amor, cuando yo muera no hagas lo que hacen todas;
no copies sus estilos, no repitas sus modas:
Que aunque en nieblas de olvido quede mi nombre extinto,
¡sepa al menos el mundo que fui un muerto distinto!



DAVID CHASE

lunes, 16 de mayo de 2016

CIRO MENDÍA





En Casa


Yo soñaba en mi casa, viejo, oscuro,
entre libros y lágrimas y penas,
y aspiraba a quitarme las cadenas
y huir, saltando por el alto muro.
Ya mi razón se iba del seguro,
mis manos no eran ya las manos buenas
que de heridas con sal se alzaban llenas
y a un milímetro estaba del cianuro.

Entró una sombra azul, qué bien lucía,
y dijo en baja voz —¿Decirme quiere
si vive aquí el cantor Ciro Mendía?

Yo que al piano ensayaba un miserere,
le dije sin creer lo que veía:

—No, señor, aquí muere.



viernes, 13 de mayo de 2016

FERNANDO LUJÁN

RAÚL ARGEMÍ





No voy a festejar la muerte de Videla


La culpabilidad de un genocidio no se puede reducir a tres personas. Tampoco la colaboración y la responsabilidad de quienes no quisieron verlo.


  
Exgeneral argentino Menéndez dice ser responsable por las acciones de sus subalternos
El exdictador Jorge Videla junto al exgeneral Luciano Menéndez
Ha muerto Jorge Rafael Videla, la figura más representativa del terceto que tomó el poder para protagonizar la dictadura más sangrienta que sufrió Argentina a lo largo de su historia. He oído voces que dicen de festejar su muerte, hasta con una borrachera, que mañana será resaca.


Yo no festejaré su muerte. Prefiero dar algo de aliento a la memoria, tal vez para preguntarme qué festejan, y quiénes son los que festejan. Tal vez porque esas manifestaciones de alegría me hacen recordar las de los españoles tras la muerte de Francisco Franco. Franco murió en su cama, y sin que nadie lo llevara ante la justicia para que respondiera por miles de asesinados. Gente que después de la Guerra Civil se entregó.../voy



España



OSVALDO POL





La experiencia

La experiencia
consiste
en intentar que el pájaro regrese
desde el extremo opuesto de la noche
y pose su cansancio
sobre tu abierto pecho adolescente.

Lo tomas en tus manos,
lo acaricias,
extraes de sus alas todo el viento
y mientras él se entrega a lo innombrable
tú te dejas volar.

Es fácil la experiencia.
Lo difícil
es dar con el momento
que te permita asesinar al pájaro
sin morir a su lado de tristeza.



jueves, 5 de mayo de 2016

IRVINE WELSH

GUILLERMO ORSI





O CUENTO PARA QUE SUENE UNA MÚSICA


¿Es trabajo escribir? Y si lo fuera, ¿qué? ¿Debe alguien 
pagarnos por ello?
Preguntas de este tipo proliferan en la pedorra noche existencial como lo que son, fuegos de artificio, petardos multicolores que se extinguen entre explosiones de ira, felicidad y desconcierto.
Me siento y escribo –o lo hago de pie, como Dostoievsky, atormentado por sus crisis hemorroidales. ¿O era Chejov? Un ruso, seguro. El vodka y los fermentos hacen estragos en la mucosa rectal.
Si nadie me paga, ¿escribo? Y si me pagan, ¿qué escribo? Vos tendrás tus respuestas, yo no. Si las tuviera, no escribiría.
Pero no sé de qué se trata, quién es quién en la galería de celebridades y de anónimos, qué forma es superior a otra, qué mentiras encubre una ficción que indaga en la verdad, por qué pasillos malolientes de un hospital abandonado vaga el último paciente de la locura.
¿Vale lo que cuento? O cuento para que suene una música, unos compases que golpean a tu puerta por la noche, una mujer desnuda que se desliza en tu cama sólo para desvanecerse al primer abrazo.
Un hombre ha muerto esta mañana en Amaicha del Valle, Tucumán. Plena montaña, al borde de un arroyo seco. Lo encontró un arriero y sentó su cadáver sobre una piedra blanca. Al trepar el sol sobre el altar del mediodía, el muerto miró al arriero para recién entonces cerrar los ojos.
“Ceremonias de la soledad”, murmuró el arriero y emprendió el regreso a su rancho de piedra y adobe.

La mujer desnuda –él no lo sabe- lo visitará esta noche.





/guillermoorsi

VICENTE BATTISTA













El mejor amigo


Todos la deseábamos, pero ni siquiera nos atrevíamos a mirarla: Virginia era la mujer del jefe y nosotros conocíamos muy bien las reglas del juego. Ella nos trataba con desprecio. Sólo reparó en mí cuando el jefe le regaló el cachorro. Hay quienes aseguran que lo del perro fue un capricho de ella, otros afirman que fue una idea de él, como todo. Lo cierto es que una tarde en la casa grande apareció el bulldog, ya de pequeño era feo y fiero. El jefe le buscó un nombre humillante.

–Lo llamaremos Pimpollo –ordenó y se echó a reír.

Todos reímos. El se dirigió a Virginia y agregó:

–Ahora tendrás compañía. Acaricialo.


Virginia repitió: Pimpollo, y comenzó a acariciarlo. Estábamos acostumbrados a eso: jamás…pagina12

PABLO PICASSO

HORACIO CASTILLO





Arte poética

Soltar la lengua, de manera que no trabe el producto
que viene desde adentro, impulsado
por una fuerza superior
y el hábil juego de riñón y diafragma;
insistir presionando los músculos
como para expulsar
un caballo o un cíclope;
repetir el procedimiento
provocándolo inclusive con los dedos
o una materia acre,
hasta quedar vacío, sólo reseca piel,
odre para colgar del primer árbol,
extenuada matriz de lo volátil, acaso de la luz.




5A.jpg


En el muslo del dios

En el muslo del dios, de padre libidinoso
como todos los padres y madre, ay, fulminada
me dispongo a nacer. ¿Pero qué me trajo aquí,
a este lugar secreto donde estoy a cubierto
de toda duda, de los que exigen la prueba
que nadie puede resistir –lo patente– y se exponen
al rayo? ¿Quién me trajo aquí, lejos de todo celo,
de los que un día me despedazaron y cocieron
mis miembros en un caldero o, según otros,
–y es lo que yo creo– me condenaron al polvo?
De todos modos no podían contra mí, contra
este doble corazón que alguien prestamente recogió y lavó y guardó,
a expensas del cual ha sido reconstituido
mi segundo cuerpo, animado por la misma alma
que permaneció tres días en la profundidad del infierno
–mi alma, que la muerte no pudo corromper
y que ahora, escondida, espera la verdadera ebriedad.
Porque sin despedazamiento no hay redención, sin muerte
no hay conocimiento, y traigo como prueba este cesto de uvas,
el misterio de la planta que nace de la ceniza
y crece y se expande y ofrenda al Universo
una nueva savia: gozo, no expiación.
¡Santa luz del día y torbellino celeste
de una nube viajera: danzo, luego soy!
Y tú, ternera de la tiniebla, alza también el pie,
salta, brinca, muerde, hinca, rompe, grita,
grita conmigo, el grito que te hará nacer.
Yo he vencido al mundo: alzo el tirso y el agua se convierte en vino,
bajo el tirso y se multiplican los panes y los peces,
y una vid infinita se ramifica entre las galaxias
y colma de pámpanos el sol y las demás estrellas.
A su sombra se ha tendido la mesa, se han dispuesto
el pan y el vino y nos aprestamos a cenar:
tomad y comed, éste es mi cuerpo,
tomad y bebed, ésta es mi sangre.
Ya está en llamas la perfumada cabellera,
arde la corona de hiedra y las hojas, crepitando,
se convierte en espinas; pero el vinagre sabe a miel,
y un río de flechas corre hacia el centro mismo de la Cruz.v Tomad y comed, éste es mi cuerpo
tomad y bebed, ésta es mi sangre
y tú, perra del Paraíso, alza también el pie,
ríe, canta, gime, danza, sueña, sangra,
sangra la sangre sin principio ni fin, sangra, sangra.