martes, 12 de abril de 2016

INÉS MANZANO





LA CAPTURA


Me animaba el desprejuicio del animal que bebe de la fuente
Exultante
avanzaba hacia vos
coronadas de estrellas mis orejas

El camino era ancho

Extraviada en la risa
Poseída
por la centella punzante y taimada de tu espejo
la confianza me cubría como un manto

Lo demás ya es sabido
Desobedecí
el saber milenario de la tribu
Amordacé mis voces
y el grito desgarrado de mi madre

Ahora soy una mujer sin paz
que acude a los refugios

El camino es sólo un dobladillo cosido por la bruma

Arrebatada
no levanto la vista de las ruinas
Voy en busca del último rehén de tu mirada fija

mi alma
que duerme en la cajita de tu cámara



*


QUE RESPIRES TODAVÍA


No es para mí el pulso apaciguado
Debajo de la hierba
se sacian los leopardos de palabras hirientes

Cuando yo era pequeña jugaba con sus crías
Nos olíamos
con lujuria y torpeza Malparados
Había que atreverse
ni belleza
ni alivio

¿Querías un misterio?
Todavía consigo ajustar mi cabeza entre sus fauces
y cantar sin sentido
No me duele

Dura
como las piedras
sólo lo que me fue robado

Si hace frío
hinco el diente en mi seda


y ruego