miércoles, 6 de enero de 2016

JACOBO FIJMAN




Canto del cisne


Demencia:
el camino más alto y más desierto.
Oficios de las máscaras absurdas; pero tan
humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿a quién llamar?
¿a quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahora mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

¡piedad!