jueves, 12 de noviembre de 2015

NIKOS FOKÁS






A ALGUIEN DE LA MISMA EDAD


Algún día moriremos
En veinte años cuando mucho ya no existiremos.
Y qué son veinte años ¡Nada!
Tanto como desde los hechos de julio (*)
A más o menos hoy –¡horror, qué horror pensarlo!
Sí, un día, tal vez incluso mañana, moriremos.

Esto que escuchas te es conocido claro
Aburridamente conocido incluso, no lo niego.
Es una frase muy común que continuamente se dice.
Pero entre más conocido tanto más yo
Lo llevo dentro de mí como secreto
Como secreto entonces ahora te lo digo.


                                          1984


(*)Se refiere al derrocamiento del régimen de Yorgos Papandreu por el entonces rey Constantino, en julio de 1965, y a las protestas masivas que generó por parte de los partidarios de la Unión del Centro y de la izquierda. El poema en cuestión fue escrito en 1984.


                            Versión Francisco Torres Córdova




ERICH MARÍA REMARQUE

HENRIK NORDBRANDT









LA CIUDAD DE LOS CONSTRUCTORES DE VIOLINES

Cada vez que regresas
podría matarte por eso
-por envidia de la vista
que no pude ver, el río
que cruzaba la ciudad serpenteando y salía
a un paisaje florido
a no ser que fuese un torrente de caballos azules
la nieve de la montaña y los idiomas de los
nativos, los chistes llenos de sobreentendidos
que contaban sobre sus reyes.
“La ciudad de los constructores de violines” así he bautizado
con frecuencia el lugar donde busco
el refugio favorito de tu alma
el suelo del bosque de tu melancolía y el especial
tono de luz sobre tu mejilla
ese que me vuelve loco al final del invierno
o en otras palabras: sobre la muerte no sé nada
pero les atribuyo a los muertos una impotencia tal
una tal ansia sin finalidad
que no se puede pintar cuadro alguno
desafiando al marco que siempre está allí:
no obstante yacimos despiertos en cubierta
toda la noche mientras descendíamos por el río
escuchando música de cuerda
que llegaba hasta nosotros desde riberas invisibles.


                                                              Trad. Francisco J. Uriz