lunes, 9 de noviembre de 2015

HERMANN HESSE










Montañas en la noche

El lago se ha extinguido,
oscuro duerme el cañaveral
murmurando en el sueño.
Sobre el campo extendidas
alargadas montañas amenazan.
No reposan.
Hondamente respiran, se mantienen
unidas unas contra otras.
Respirando hondamente,
llenas de oscuras fuerzas, irredentas
en su pasión devoradora.


                       Versión Jesús Ruiz









Lobo estepario

Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.

¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.

Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.

Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.


                         Versión Andrés Holguín



KRYSTIAN LUPA

GUNNAR EKELÖF





Guía para el Averno  1967

Solo en la Noche silenciosa
¡la única a la que llamo mía!
Solo en las tinieblas fundido con el dolor
viendo como el Día distraía de la Verdad
la Verdad del Día: una lluvia de alfilerazos
contra la piel, el oído y los otros sentidos
Solo en la Noche luchando con la Verdad-
En las tinieblas se acercan sus agujas
sus aguzadas puntas de luz. ¡Y que esto sea
juego limpio! -Una lluvia de pinchazos
me dio el Día, ¿Se puede arrancar la vida
a alguien con el tormento? Preferible entonces es la Noche
cuya punzada es una sola, decisiva
en la luz de tu ojo, la niña de los ojos de tu alma
en el ser o no ser de tu corazón-
Tú vez cómo se acerca la punta y la esquivas
Se vuelve a acercar, tú la paras
Y las tinieblas acogen tus ataques
los ocultan en su oscuro pecho donde quizá otro corazón
palpita herido -tu imagen reflejada en un espejo
en un mundo reflejado en un espejo.


                         Versión Francisco J. Uriz



DANIEL BERRIGAN





EL ROSTRO DE CRISTO


La trágica belleza de la faz de Cristo brilla 
en nuestros rostros;

Ancianos abandonados viven
En cuarto miserables, muy lejos de cualquier dignidad.
Fuera,
Con estrépito y a propósito, el mundo, fiero animal,
Suelta riendas por la juventud. En su interior,
Un corazón pálido y tembloroso
Duda si tendrá hogar.
Nada, apenas algo cumplido de las promesas de la vida.
¿Qué es lo que hace
De los rotos y desechados
Un circo ambulante, un cementerio para el corazón?

Cristo, el que sale al encuentro de los rotos
Por las calles y entre parques; de los mayores 
destemplados
tanto ciegos como hombres anudados,
Tanto mudos como inmigrantes acoge
A todos en el nido de su Evangelio,
Recoge el tono y el grito de sus existencias.

Cuidadosamente, hace un cielo de tal imperfección
Arrasada y salvaje.
Sí, hace a todos entrar en él.