sábado, 8 de agosto de 2015

FRANCISCO AYALA





TU AUSENCIA

Y ahora que ya todo ha pasado, aquí me tienes: solo;
sin ti. En un mundo vacío. Quiero escribirte –pobre remedio
a la ausencia- y lo que te escribo es: “sin ti, mi amor, el
mundo está vacío”; una frase, que también ella sonará a
hueco. Pero ¡qué hacerle! La intensidad del sentimiento
tiende a producir frases grandilocuentes, floraciones
retóricas que pronto se mustian y –como la vida misma-
terminan por convertirse en una burla…tu-ausencia





BORIS VIAN





Quiero una vida en forma de espina

Quiero una vida en forma de espina
En un plato azul
Quiero una vida en forma de cosa
En el fondo de un cacharro solo
Quiero una vida en forma de arena en las manos
En forma de pan verde o de jarra
En forma de chancleta blanda
En forma de cantinela
De deshollinador o de lila
De tierra llena de piedras
De peluquero salvaje o de edredón loco
Quiero una vida en forma de ti
Y la tengo, pero no me basta aún
No estoy nunca contento.

                         Trad. Juan Antonio Tello









RICHARD MINNE














DÍAS POBRES Y RICOS IV


El mundo es una flauta con miles de boquillas.
Cada cual toca su aire. En esta barahúnda
no he podido encontrar ningún sonido mío.
¿Y tú? ¿También has repicado en muchos vidrios
y te has mandado al cuerno, como yo, sin ira?

Pero caro he pagado el sonar y esperar.
Sí, he visto ya los Alpel, Flandes y la Renania.
He amado. He batido el tambor en muchas bandas.
Me he desojado en libros de antiguo buen pensar.
Y con manos y pies he buscado sin pausa.

Pero, en resumen, ¿qué ? De mi canto sólo me consuela
la musiquilla que tocaba, quedo,
de noche, en la alta berma. ¿Por el Universo ?
Ni por la eternidad : sino para hoy, aquí en la tierra.
Y así me he dado un día alegre más. Ya es mucho eso.



                   Trad. Francisco Carrasquer

FOGWILL





Fogwill y Los Pichiciegos: 
                   Visiones de una batalla subterránea


-¿Cuál fue el génesis del título?

-Escuché “pichiciegos” por primera vez en 1980 en una celda de la Cámara Federal de la calle Viamonte, donde nos hacinábamos más de 20 presos a la espera de turno para comparecer ante los jueces.

A las nueve de la noche se cortaba la luz y entonces de a poco las conversaciones se iban apagando y se hablaba cada vez en voz más baja para no enojar a los malhumorados guardias. Entre delincuentes de todo tipo, había dos menores, catamarqueños, que habían llegado a Buenos Aires y los confundieron con unos  ladrones conocidos. Los chicos estaban desesperados. A veces lloraban.

Por la noche, cuando ya nadie hablaba, los hermanos se contaban cuentos de su infancia. Eran mitos de pueblo narrados con el acento inolvidable de esa provincia. Aquella vez habían contado el cuento de una víbora negra que durante el sueño entraba a los ranchos y se chupaba…/fogwill-pichiciegos-visiones-batalla-subterranea-

RACHID BOUDJEDRA





En el nombre de Allah

" Podrán siempre herir mis ojos    
torturar mis uñas, arrancarme el corazón.   
Tendré igualmente la sonrisa de un niño
capaz de aniquilarlos...  
Podrán siempre quebrar mi voz,    
lastimar mis extremidades,   
obstruir mis pensamientos.    
No impedirán nunca
que mi sangre bombee hasta mis manos.
¿Vuestros odios?   
Los convierto en hojas de afeitar 
para rasurarme por las mañanas.  
¿Vuestras palabras?     
Las transformo en globos
para regalar a los niños del barrio.
¿Vuestras miradas?
Las dejo como tibios soles    
para extenderlos sobre las nieves siberianas...    
Eso es todo. "/epdlp




EL FÚTBOL NUNCA ES INOCENTE

El corazón lleno
Como una jaula donde enanos juegan al fútbol
El césped crece tupido en las narices de los camaradas
La cosmología verde se desvencijó
En la repisa del jefe de estación
Las palabras fueron cortadas de su geografía
Todo se volvió rojo
Muy rojo
Como las crestas arrogantes de los gallos de pelea
Como los terrenos cubiertos de césped
De los estadios de futbol
En Santiago de Chile.

                           (Argel, 1985)

  Trad. Myriam Montoya

                                      /boudjedra

MARCELO DI MARCO




1982

Casi siempre sí
y especialmente cuando nos asomamos
desde el borde de las sombras
por el más imposible ángulo de tu cama
y nos quedamos viendo con ojos derretidos
cómo
el prudente Odiseo navegaba
con su potente y negra y plateada torpedera
al sol y por espléndidos alcoholes
Viendo abrazados
la voz del coronel Kurtz ya sin tiempo que decía
the horror
the horror
mientras la tarde oscurecía afuera
y se encendían las luces del Gaumont
Viendo cómo
bajo la luna
bandadas de estúpidas gaviotas
le disputaban a una foca de Proteo
las tripas increiblemente rojas se andá a saber
quién
Viendo que
como un buque de fantasmas
nuestra generación anclaba en cafés de madrugada
nacía a sus penas bebía sus años y se entregaba sin luchar
Viendo cómo
el muy tetón de Tiresias
negaba sus dones a mi pueblo
haciendo caer MUERTE sin discriminación
Viendo aparecer
Por el viento aviones
de todos colores
HARRIER
LESTRIGON
SEA KING
y demás girocópteros y misiles aire tierra
y nosotros marchando por autopistas resquebrajadas
Viéndonos
volver por caminos nocturnos de carteles publicitarios
huyéndole al asco
a la forma de los cerdos
Viendo caer
sobre la Plaza de la República
una lluvia de pescaditos escurridizos
en tanto que las Hondas Blancas
avanzaban por Corrientes
entre nubes de Gases Urticantes
Viendo multitudes
vivando en Plaza Mayo tenían los ojos
atravesados por banderas banderas banderas
cuando de lo alto caían gritos y bastones
bastones
bastones
bastones
caían de lo alto
Viendo
morir por agua a Flebas el fenicio
chapaleaba entre estallidos en el Atlántico Sur
Viendo manos
que enviaban a otras manos troncos
arrugados
absurdamente envueltos en lustrosos ataúdes
embanderados
Viendo
cuerpos espectrales decapitados sumergidos
en las aguas de la fuente del Congreso
danzaban Ravel Mahler y no sé qué más
Viendo cómo
El Señor Tremendo De Los Puertos
cargaba nuestros cadáveres
Por calles adoquinadas
bailando un aquelarre
en la pendiente de la noche



PEDRO ORGAMBIDE





Mujer con violoncelo


                        Pedro Orgambide


Ella toca el violoncello en la calle de tierra y la gente del pueblo apenas la mira, porque desde hace años eso sucede cada atardecer y a nadie se le ocurre interrumpir el concierto de la mujer del alemán y decir que se trata de la costumbre de una loca. No; salvo que algún turista pregunte por qué hay una mujer tocando el violoncello en la calle de tierra. Entonces, si uno tiene ganas, le cuenta la historia. Y si no, mira hacia las montañas cubiertas de nieve y guarda el secreto, que es lo más prudente, lo que se debe hacer en familia. Porque en verdad los forasteros entienden poco de estas cosas, de la gente que enloquece cuando sopla el viento del sur y uno se queda durante horas con su pensamiento. Son cosas que ocurren: uno está cardando lana o manejando la sierra del aserradero o…/cello 


                  De Cuentos con tangos y corridos

TAHAR BEN JELLOUN





LA UBICUIDAD DE LA POESÍA

ENTREVISTA CON TAHAR BEN JELLOUN

                                       OLIVIA RUIZ RICO
TRAD. INÉS BÉRTOLO  



En algunas de sus novelas –y especialmente en El escribano, que es casi una autobiografía– da la sensación de que se siente usted arraigado en Francia o, quizá, de que vive una situación de desarraigo: ni marroquí ni francés. ¿Es así?

No, en absoluto. Me siento totalmente arraigado en Marruecos y todos mis libros, o casi todos, hablan exclusivamente de la realidad marroquí. Aunque resida en Francia, aunque viva en Europa o en países muy lejanos, todos mis libros parten y hablan de Marruecos. Nunca me he sentido desarraigado y nunca he sido un exiliado, porque yo vine a Francia voluntariamente y he vuelto a Marruecos sin problemas siempre que he querido. Así que mi trabajo literario se sitúa en la realidad marroquí…revistaminerva.com




                                               /opinion/