jueves, 30 de julio de 2015

MANUEL M. FOREGA

LUIS ROSALES


Luis Rosales en 1972


Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA


               Sólo florece el agua que está queda

                                   MIGUEL DE UNAMUNO


No sé si es sombra en el cristal, si es sólo
calor que empaña un brillo; nadie sabe
si es de vuelo este pájaro o de llanto;
nadie le oprime con su mano, nunca
le he sentido latir, y está cayendo
como sombra de lluvia, dentro y dulce,
del bosque de la sangre, hasta dejarla
casi acuñada y vegetal, tranquila.
No sé, siempre es así, tu voz me llega
como el aire de Marzo en un espejo,
como el paso que mueve una cortina
detrás de la mirada; ya me siento
oscuro y casi andado; no sé cómo
voy a llegar, buscándote, hasta el centro
de nuestro corazón, y allí decirte,
madre, que yo he de hacer en tanto viva,
que no te quedes huérfana de hijo,
que no te quedes sola allá en tu cielo,
que no te falte yo como me faltas.



RICARDO MOLINA





Encuentro nocturno


Al final del verano,
en las murallas rotas
donde viejos molinos dispersan por las islas sus ruedas
[mutiladas,
a la hora en que la tierra
suspira por la luna
te encontré...
Yo ignoraba
a qué cimas de amor y de hermosura
se alzaría mi vida.
Las palmeras
y adelfas aromaban el lugar fresco.
El cielo
dominaba a la tierra. Todo era
aroma, amor y ansia...
Los hombres, a esta paz y esta tortura
la llaman noche.
Agótase
humillada la luz ante tal honda
oscuridad que funde cielo, tierra,
amante, amor, amado.
Para este beso no encontraron nombre.

Mi alma es casi dichosa y casi triste
porque el cielo es el mismo cielo de nuestra dicha
y el amor que me inspira,
ay, es el mismo amor de aquellos días.

Y por eso mi alma, triste y dichosa a un tiempo,
es igual que una virgen embriagada
o una antigua bacante
que ríe y llora ebria en las colinas,
y está loca de vientos y de lunas,
de soles y de pinos y de altura,
y llora y ríe sin saber qué hace
y sus pies en las flores despiertan leve música
y el torrente acompaña sus éxtasis salvajes
y el crepúsculo besa sus mejillas
y la creación resuena a su voz amorosa
y le responde con ardientes ecos,
y a través de la sombra
con sus astros lejanos le contestan los cielos.>

Así, mi alma no sabe qué dice ni qué calla
y está casi dichosa y casi triste
y sin saber por qué llora y sonríe
y canta y se lamenta,
y va como una virgen destrenzada y desnuda
por valles y montañas,
y los pastores huyen a su paso
y las mozas se ocultan para verla,
y su fervor por todo es tan divino,
y su amor tan ardiente
que nadie lo comparte,
y por eso va sola
por las verdes colinas y las montañas grises,
sola, casi dichosa y casi triste.



NATSUME SŌSEKI





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                 /natsume



VICENTE MOLINA FOIX













Dramatis Personae 

Aléjanse de mi horizonte algunos personajes de tragedia,
aquellos que -preciosamente- guardaba entre los hielos
en espera de una hipotética reunión escénica.

Los peces de asimétrica calcificación que Príamo enviara
  como signo de mal talante a su hija Alejandra.

Las huellas del desespero, las que provocan unas sandalias
mal anudadas en pies desobedientes a mandatos
del corazón.

El cachorro que después creció, pero en la época en que
Holofernes no temía soliviantarlo con maullidos
ficticios y una escaramuza de carne cruda y helechos
nunca, finalmente, otorgados.

La escarapela de Clitemnestra, de decisivo empleo en la
resolución de los debates Cástor-Pólux, aunque
  aumentado su valor dramático ahora por ciertos
célebres sollozos que conserva guardados en los
pespuntes de la capa.



Amante Que Escapa

He oído los cascos de un caballo
temblar en la colina.
No he hecho nada.

He comido raíces y el fruto de las bayas
que crecen sin provecho
entre las calaveras.
No me ha ocurrido nada.

He tocado la estela de tu cuerpo.
He visto nuestras cartas húmedas y arrugadas.
He pasado la lengua por los labios
que sólo a mí me cierras.
No he sentido nada.




EDUARDO MENDICUTTI





ENTREVISTA A EDUARDO MENDICUTTI: “SI EL PP
SE VOLVIERA LOCO Y SE PUSIERA A PROHIBIRLO
TODO, CON CULTURA SE PUEDE HACER FRENTE”



En alguna ocasión, había visto en persona a Eduardo 
Mendicutti (Sanlucar de Barrameda, 1948), aunque 
siempre como mero espectador. Por eso ayer y, aunque 
había leído alguna de sus obras, no podía hacerme a la 
idea de la talla de persona a la que me enfrentaba. 
Definirle como escritor es decir muy poco de él, porque 
ante su apariencia…/entrevista-a-edu-men