martes, 30 de junio de 2015

MARTÍN MAIGUA





Una mañana sigue a otra después de madurar en oscuridad y noche
y eso mismo pasa hoy viernes veintitrés de enero a las seis en punto


Afuera,
los minutos van menguando la luz del alumbrado público
y el cielo parece
querer aplastarse en la tierra.
La lluvia cae
sobre cada rincón del campo
donde el verano ya no es
de este pueblo.
Pero llegará después
el día en que el viento
se disuelva con su temporal
en algo más definitivo.
Mientras tanto, adentro,
cuerpos horizontales se desparraman
boca arriba o boca abajo
y la casa respira el sueño
de cada uno de los que duermen.


poema publicado en el libro Habitar el Grito, en el año 2012