martes, 10 de marzo de 2015

DANIEL FREIDEMBERG





¿Y para qué escribe?


¿Para qué vivo? ¿Para qué amo a la mujer que amo? Escribo para escribir, y en esa práctica, en lo que me ocurre gracias a esa práctica, me doy cuenta de que es lo que me toca hacer, lo mío. Aquello que, cuando falta en mi vida, hace que mi vida sea mucho más incompleta, más falsa, más enajenada, más limitada y mediocre: escribo para ser. Si por “ser” entendemos poner en acción las capacidades, lo que uno tiene en potencia, llevarlo más allá de la pura posibilidad. Eso que me pasa cuando, al escribir un verso, otro se me dibuja en la mente sin pedirme permiso, o cuando al tratar de encontrar la palabra adecuada, descubro…más