martes, 3 de febrero de 2015

DANIEL GIRIBALDI





El umbral


Sí, ya sé...perdí el tiempo en pajerías
y, creyendo, gastarlo en cosas serias,
me vendí en cien mercados y en cien ferias
(mercadería entre mercaderías).

Compré con esa guita chucherías,
revendí fulerías y miserias.
Vacunado contra tifus y difteras
del alma, viví enfermo de alegrías.

Me alegraba escabiar con los amigos,
el calor de las hembras en los telos,
la lluvia afuera, el fato sin testigos.

Nunca me puse luto por mis duelos
y pasé en vida todos los castigos...
¡Dale, abrime la puerta de los Cielos!