viernes, 9 de enero de 2015

ANNE WALDMAN





MAQUILLAJE EN EL ESPACIO VACÍO


Estoy maquillando el espacio vacío
Todas las pátinas convergen en el espacio vacío
rubor sonrosado en el espacio vacío
Estoy maquillando el espacio vacío
pegando pestañas en el espacio vacío
pintando las cejas del espacio vacío
apilando cremas en el espacio vacío
pintando el mundo fenomenal
Estoy colgando adornos en el espacio vacío
clips de oro, peinetas de laca, horquillas plásticas en el espacio vacío
Estoy clavando horquillas metálicas en el espacio vacío
Derramando palabras en el espacio vacío, cautivo al espacio vacío
llenando, cargando, abarrotando el espacio vacío
revoleando collares alrededor del espacio vacío
Pensá en esto, imaginá esto: pintando el mundo fenomenal
pulseras en las muñecas
pendientes colgando en el espacio vacío
(...)
Quería asustarte con la noche que me atemorizaba a mí
la noche flotante, la noche gimiente
Alguien siempre se metía en el medio para hacerte olvidar el espacio vacío
te pones todo
te pintas las uñas
te pones echarpes de seda
adornás constantemente el espacio vacío
Cualquiera sea tu nombre te llamo 'espacio vacío'
con tus fantasías, tus bailes, acéptalo
con tu extraña manera de cantar acéptalo
con tus sonrisas acéptalo
con tu enorme séquito y acumulación acéptalo
con tus buenos momentos acéptalo
con tu buena fortuna, con tu ociosa fortuna acéptalo
cuando más te parezcas a un pájaro, ese es el momento de aceptarlo
cuando estás haciendo trampas, acéptalo
cuando estás dentro de tu cabeza angustiada
cuando no eres sensata
cuando insistís en las alabanzas de muchas lenguas, ese es el momento de aceptarlo

Todo comienza en la raíz de la lengua
se inicia en la raíz del corazón
hay una médula espinal de viento
cantando y gimiendo en el espacio vacío


                           Trad. Esteban Moore


AW(Milville, nueva Jersey, 1945) es autora de cuarenta y dos

libros, entre los que se incluye poesía, ensayo y antología.

VIRGINIE SAMPEUR





LA ABANDONADA


Ah, si hubieseis muerto, dentro del alma atribulada
alzara yo una tumba y allí, en el sagrado retiro,
mis lágrimas correrían una a una, sin recelo.
Cuán hermosa en mí brillara vuestra imagen!
¡Ah, si hubieseis muerto!
Mi corazón tornárase en urna dolorosa
que conservara del pasado la dulce reliquia,
como esos cofres de oro guardadores de perfumes;
mi alma toda sería cual rico santuario
en que ardiese inextinguible la última luz
de mi esperanza fenecida...
¡Ah, si hubieseis muerto! Vuestro perennal silencio,
menos duro que en este día, tendría aún su elocuencia,
pues que no lo causaría tan cruel abandono...
Yo diría: él ha muerto, sí, pero aun así puede oírme,
y quizás al morir no pudo contener
este grito : «¡Perdón!»...
Pero no habéis muerto, ¡oh, dolor sin medida !
¡Congoja que hace brotar la sangre de mi ser!...
Que yo no puedo, no, prescindir de mis recuerdos,
ni aún cuando os mostréis ante mis lágrimas sinceras
seco y frío, sin dar a mis profundos quebrantos
el consuelo de un suspiro...
¡Y aún vivís, ingrato, cuando todo me grita ¡ venganza !
Pero yo no escucho, que, a falta de esperanza,
una sombra de ídolo es mi único refugio :
ilusión, quimera, vano ensueño de mujer..:
¡Yo os amara tanto, si no fueseis más que un alma...:
Ah, ¡por qué no habéis muerto!



              Trad. Blanca de los Ríos de Lampérez


Virginie Sampeur(Port-au-Prince, Haití, 1839-1919)

RODOLFO RABANAL





Las Medias de Astrid



No es necesariamente cierto que la realidad supere a la ficción, al menos no de forma invariable. Tal vez resulte más apropiado asumir que, en algunas ocasiones, aquello que llamamos realidad tiende a organizarse como una representación coherente, limitada –casi por milagro– en el espacio y en el tiempo y por lo tanto parecida a un acto teatral, a un cuento imaginario o a un retrato de carácter dramático. Además, cada vez que esto ocurre –muy pocas veces en mi caso– el escritor que hay en mí se desvanece o excluye porque ¿qué necesidad tengo de reproducir un suceso que ya ofrece la clave posible de su razón de ser, de su sentido último?


No obstante, el episodio de Astrid que aquí se cuenta se convirtió en una excepción. Viví las circunstancias de esa noche y fui tentando a convertirla en ficción. Lo que hice entonces fue reproducir casi textualmente la situación y el relato que la mujer llamada Astrid nos ofreció sobre sí misma. Que la dedicatoria “real” aluda al nombre de la mujer que habla y al de la protagonista del relato no es un juego de muñecas rusas sino el cumplimiento de un acuerdo: le pregunté a la Astrid “verdadera” si le molestaba que utilizara su propio nombre para designar a la protagonista del relato y me dijo que no: “todo lo contrario”. No es improbable, pensé más adelante, que Astrid (la verdadera) haya inventado la historia que nos sirvió como auténtica, pero entonces nada cambiaría ya que una vez más, una ficción se tornaría real para luego volver a ser una ficción y así, posiblemente, hasta el infinito o hasta el olvido, que es lo mismo.


JOSÉ ÁNGEL VALENTE


José Ángel Valente (1929-2000).


LUEGO DEL DESPERTAR....


Luego del despertar
y mientras aún estabas
en las lindes del día
yo escribía palabras
sobre todo tu cuerpo.

Luego vino la noche y las borró.
Tú me reconociste sin embargo.

Entonces dije
con el aliento sólo de mi voz
idénticas palabras
sobre tu mismo cuerpo
y nunca nadie pudo más tocarlas
sin quemarse en el halo de fuego.




Animales en bruto: EVGUENI EVTUSHENKO

Animales en bruto: EVGUENI EVTUSHENKO: Ternura ¿Acaso es posible que esto continúe? Es una injusticia... ¿Dónde y cuándo se puso de moda decir: ...

BERNARD BERENSON