jueves, 8 de enero de 2015

CLAUDE ESTEBAN






No tuvimos tiempo, creímos
que un minuto podía
bastar, una mano
sobre un brazo, nunca imaginamos
que todo había terminado
en alguna parte, escrito quizá
en un libro que nunca habríamos de leer,
sobre todo si hablaba
de una mujer, de un hombre, de un jardín


                Trad. Ernesto Kavi(C. de México, 1981)