lunes, 5 de enero de 2015

MICHAEL HOGAN











michael_hogan





















                  /actor

JULIO HERRANZ





Indolencia y piscina


La última vez que estuvieron allí
fue en el 90, para una gala especial
de Ibiza 92. Una ocasión excepcional:
Montserrat Caballé y Fredy Mercury
presentaban una canción para la Olimpiada, Barcelona,
que les caló bien dentro en su desgarro exultante de contrastes.

Ahora, entrado el siglo XXI, volvían,
recelosos, empujados por los entusiastas hijos de unos amigos.
Tenéis que verlos, St Germain os gustará seguro;
su música es de lo mejorcito que se hace hoy.
Y fue Alice, claro, quien convenció a Peter.
Pero ambos se alegraron,
pues las máquinas se plegaron al servicio del talento.

Luego, en una terraza de noctívagos,
contaron a los jóvenes lo que había sido aquel lugar
en los veranos de los altos 70, cuando se llamaba Club San Rafael:
de piscina con bar de una urbanización,
pasó a ser punto de encuentro favorito
de los hippies. Sonidos psicodélicos,
drogas fraternales y un buen rollo suave
que terminaba en baño colectivo.

Alice y Peter, sin embargo, no dijeron
a los mozos renovados, poco atentos ya
a otra batallita de la pareja ajada,
cuál era el ritual final de esas noches
de luna y miel: salvo excepción por
sueño o abulia, ellos dos siempre iban a follar
bajo una higuera discreta y frondosa
desde la que se veía la iglesia del pueblo.



de Alice Carroll y Peter Pan venden piso en Ibiza

AGUSTÍN GARCÍA CALVO


a-garcia-calvo-001.jpg


El mundo que yo no viva


El mundo que yo no viva
lo pensé como cosa extraña,
como arca de maravilla.
Ay de mi vida

Allí ¿sonará la lluvia
junto al fuego las noches frías?
¿Tendrá Agosto en el río barcas?
Y tú ¿la gentil sonrisa?

¿Brillará en el papel que siembro
la negra flor de la tinta?
Ay de mi vida

¿Será posible que vengan
los amigos y que "Era" digan
"un hombre, y te quiso mucho"
y "Mucho" llorando digas?

Es el mundo que no conozco,
Atlántida sumergida.
Ay de mi vida.

Allí las palmeras echan
esmeraldas. Allí las crías
del delfín esmeraldas pacen.
Allí no hay noche ni día:
cuando ordeñan a los rebaños,
de púrpura el mar se agría,
Ay de mi vida.

Más limpio que agua de oro
es el mundo que yo no viva:
no hay naves de arar espumas
ni arado para las viñas;
el gran árbol le da su fruto
al que el nombre del fruto diga.
Ay de mi vida.

Ese mundo no es el mío:
es el tuyo: el que en tus pupilas
hundido está desde siempre
y no lo alcanza mi vista.
A ese mundo quisiera entrar,
antes que suene la hora

- ay - de mi vida.