martes, 22 de diciembre de 2015

JOSÉ ISAACSON


      

Mientras los días

  
Mientras los días descuentan
la eternidad del tiempo,
yo me acerco
a la secreta entraña
donde algún día diré mi canto
ya sin palabras.

Como esas aguas
que se estancan en las playas
sin poder regresar
al líquido jardín donde florece
la espuma
me demoro, a veces

Dimensión escondida
y evidente,
extensa
y desconocida, casi.

¿Podré decir
los encubiertos nombres
que mi corazón descubre?

Con latidos y espuma
construir tu aposento.

Otra vez
con tu mano de estrellas
y espinas
ciñes mi garganta
y el canto florece

sobre la sangre,
sobre la carne torturada.

Celeste ternura
que en enero me rodea
mientras los días descuentan
la eternidad del tiempo.



              de Generación poética del 50