martes, 22 de diciembre de 2015

UMBERTO SABA





Partida de aeroplanos

Van allá donde el cielo es azul neto,
donde las nubes se ven abajo.
Quien queda en tierra agita su pañuelo.


Pasiones

Están hechas de lágrimas y sangre
y de algo más aún. El corazón
late a la izquierda.


                              Trad. Rodolfo Alonso 




FINA GARCÍA MARRUZ


Fina García Marruz. (Foto de archivo de la familia)
         Fina García Marruz(Foto de archivo de la familia)


QUIERO ESCRIBIR CON EL SILENCIO VIVO


Quiero escribir con el silencio vivo.
Quiero decir lo que la mano dice.
Porque tú lees mejor el texto vivo
y el alma, en su guerrear callado, escribe.

A veces la ola blanca da en la roca
de espumeantes cavernas y sus fauces
orla con su girón que hace y deshace
letras que tú descifras. Que la boca
calle y entre a lo blanco en la esforzada
faena que se pierde. La luz poca,
mi alejarme de ti de cada día,

pausas son del sentido, inacabadas
imágenes de mí. La línea tosca
salta y completa tú la melodía.

1968

                         en Visitaciones, 1970



EL VIEJO OSCURO SON

                      Old shadovy sound.
                                        KEATS

Vida, agua rebrotando
bajito entre las rocas, ven,
lluvia, ven, borra estas letras
goterones lágrimas gotas
rebotando contra estas piedras
demasiado oscuras, contra estas
cavernitas grises en que
se quedan iris blancos
tuyos, míos, confundidos,
susurrando oscuro son.

1982


                       de Habana del centro, 1997


JOSÉ ISAACSON


      

Mientras los días

  
Mientras los días descuentan
la eternidad del tiempo,
yo me acerco
a la secreta entraña
donde algún día diré mi canto
ya sin palabras.

Como esas aguas
que se estancan en las playas
sin poder regresar
al líquido jardín donde florece
la espuma
me demoro, a veces

Dimensión escondida
y evidente,
extensa
y desconocida, casi.

¿Podré decir
los encubiertos nombres
que mi corazón descubre?

Con latidos y espuma
construir tu aposento.

Otra vez
con tu mano de estrellas
y espinas
ciñes mi garganta
y el canto florece

sobre la sangre,
sobre la carne torturada.

Celeste ternura
que en enero me rodea
mientras los días descuentan
la eternidad del tiempo.



              de Generación poética del 50



lunes, 21 de diciembre de 2015

ROCÍO PAVETTI





Yo empecé a ser así desde que te conocí. Antes no tenía el pelo
rojo, pero ya lo pensaba y capaz que lo pensaba desde que te
conocí.
Antes de eso caminaba descalza. Antes de eso nadaba. Ahora
también. Cuando voy a la pileta y no hay nadie porque es
muy temprano y el sol da de una manera que ilumina sólo
una parte, ahí no puedo dejar de nadar pecho. Porque cuando
nadás pecho mirás de frente y después te zambullís y el agua
a los costados no parece una pileta. Hay una redondez de
mundo. Yo empecé a mirar de frente desde que te conocí.


                           *****


¿Y si los ríos realmente llevaran jangadas suspiradas? ¿Y si
cada uno fuera un lapacho? ¿Pero quién te va a hacer de
madera para que te mueras flotando?


                          *****

Cuido para vos la planta de los celos. Fue un error, yo quería
la planta del oráculo, la oriental. Aquilegia, colombina, flor
de los celos. La cuido para vos. En una de esas venís a casa,
te gusta, te la llevás. Para que cuides vos la planta de los celos.
Para que tengas otro pedacito de El dorado.


                           *****


Pasó tan rápido que no me di cuenta. No lo vamos a negar,
yo tenía una trenza armada desde los cuatro años y ella la
desataba de a poquito, como si mi peinado fuera otro, como
si sólo ella lo conociera.
Yo tenía una cama tendida y un corazón impaciente goteando
al ritmo de las canciones que bailábamos.
Sabíamos que iba a pasar. No porque lo supiéramos sino
porque estaba desde antes, en alguna parte de esos cuerpos.
Y a veces aparecía y tenía la forma del insomnio entre las
amígdalas. Y sólo hizo falta ponerle el rose, la mirada
siempre a mitad de camino. Que todos se fueran yendo y que
quedáramos vos y yo ahí.
Feliz cumpleaños, me dijiste. Y me regalaste un montón de
versos, piezas para jugar al yenga.
Sí, ese mismo día me olvidé los tres deseos.


                             de Feliz feliz cumpleaños
                                     (Llantodemudo, 2014)


RP(Corrientes, 1986). Vive en Córdoba. Estudió Lic. en
Letras Modernas (UNC). Participó del libro de ensayos
La obstinación de la escritura, 2013, del equipo de inves
tigación “Las experiencias de la voz, la imagen y el cuerpo
en escrituras poéticas contemporáneas”(SECyT, UNC).
Formó parte del ciclo Habitar el grito: Poesía y memoria
en La Perla y de su antología homónima, en 2013.
Su primer libro de poemas Escafandras (Ed. Recovecos)
fue editado en 2009.

DELMIRA AGUSTINI


d-89


El intruso 


Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante,
bebieron en mi copa tus labios de frescura,
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas,
y si tú duermes duermo como un perro a tus plantas!
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;
y tiemblo si tu mano toca la cerradura,
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

                     de El libro blanco, 1907



Serpentina


En mis sueños de amor ¡yo soy serpiente!
Gliso y ondulo como una corriente;
dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto!
        Soy un pomo de abismo.

Mi cuerpo es una cinta de delicia,
glisa y ondula como una caricia...

Y en mis sueños de odio ¡soy serpiente!
Mi lengua es una venenosa fuente;
mi testa es la muerte, en un fatal soslayo
con mis pupilas; y mi cuerpo en gema
        ¡es la vaina del rayo!

Si así sueño mi carne, así es mi mente:
        un cuerpo largo, largo, de serpiente,
vibrando eterna, ¡voluptuosamente!

                          de El rosario de Eros, 1924


DA(Montevideo, 1886-1914). Poeta, fue asesinada por
su ex esposo. Publicó en vida tres libros: El libro blanco
(1907), Cantos de la mañana(1910), y Los cálices vacíos
(1913). El rosario de Eros(1924), es póstumo. 

ALFREDO VEIRAVÉ





Nunca más


Nunca más los gordos caballos de la muerte entrarán a la plaza
a destrozar los canteros de plantas y de flores (amarillas)
de las tipas asustadas;
nunca más los bastones golpearán con esa furia
las cabezas ensangrentadas de los que ahora corren
bajo las nubes cirros, estratos, cumulus o nimbos;
nunca más estas flores de lapachos temblarán en la noche su color
rosáceo al oír los aullidos; nunca más esos aullidos cruzarán la
calle subiendo desde el sótano en el subsuelo de la madrugada.
Nunca más esos gritos terribles descarnarán la corteza de los
murales de la plaza desnuda,
         nunca más explotarán entre los intestinos o las bocas del  cuerpo/las convulsiones de la electricidad violenta;
(nunca más llamarás gritando a tu mamá en la violácea oscuridad lila y azul que oyeron solamente los jacarandaes florecidos de la plaza)
¿solamente?
¿nunca más? No lo sé /
porque hoy he visto a un tigre de Bengala correr a una gacela por
la llanura, a una boa constrictora devorar a una ranita saltarina,
a una araña correr sobre la tela al oír un zumbido.



PHILIPPE ARIÈS





EL NIÑO Y LA VIDA FAMILIAR EN EL 
ANTIGUO RÉGIMEN 

                                Philippe Ariès 

CAPÍTULO II 

El descubrimiento de la infancia 

Hasta aproximadamente el siglo XVII, el arte medieval no conocía la infancia o no trataba de representársela; nos cuesta creer que esta ausencia se debiera a la torpeza o a la incapacidad. Cabe pensar más bien que en esa sociedad no había espacio para la infancia. Una miniatura otoniana del siglo Xl1 nos da una impresionante idea de la deformación que el artista hacía sufrir a los cuerpos de los niños y que nos parece ajena a nuestros sentimientos y a nuestra intuición. El tema es la escena del Evangelio en la que Jesús pide que se le acerquen los niños, y el texto latino es claro: parvuli. Ahora bien, el miniaturista agrupa alrededor de Jesús a ocho hombres verdaderos, sin ningún rasgo de la infancia, los cuales han sido simplemente reproducidos a tamaño reducido. Sólo su talla los distingue de los adultos. En una miniatura francesa de fines del siglo Xl2 , los tres niños que resucita San Nicolás...pdf



SYLVIA PLATH





Muerte & Cía.


Dos, por supuesto que hay dos.
Me parece perfectamente natural ahora─
Uno que nunca levanta la mirada, sus
       Párpados cubren
ojos globulosos, como los de Blake,
y exhibe

marcas de nacimiento que son su marca de
        fábrica―
La cicatriz de su escaldadura,
el desnudo
cardenillo del cóndor.
Yo soy carne cruda. Su pico

Golpea oblicuamente: no soy suya todavía.
Me dice que soy poco fotogénica.
Me dice qué dulces
lucen los bebes en sus refrigeradoras
del hospital, un simple

escote en el cuello,
luego los pliegues de sus mortajas
jónicas,
después dos pequeños pies.
Ni sonríe ni fuma.

El otro sí,
su cabello largo y especioso.
Bastardo,
masturbando un resplandor,
quiere ser amado.

Yo no me inmuto.
La escarcha hace una flor,
el rocío hace una estrella,
la campana dobla a muerto,
la campana dobla a muerto.

Alguien está acabado.

                                  de Ariel, 1965
 
         Trad. María Julia de Ruschi Crespo

    
SP(Boston, 1932-Londres, 1963). Poeta, casada con Ted
Hughes, se suicidó a los 30 años. Publicó El coloso y otros 
poemas(1960), Ariel(1965), La campana de cristal(1963),
Winter Trees(1971), etc.

ALDO PELLEGRINI





La certidumbre de existir


Si
lo he visto todo
todo lo que no existe destruir lo que existe
la espera arrasa la tierra como un nuevo diluvio
el día sangra
unos ojos azules recogen el viento para mirar
y olas enloquecidas llegan hasta la orilla del país silencioso
donde los hombres sin memoria
se afanan por perderlo todo

En una calle de apretado silencio transcurre el asombro
todo retrocede hasta un límite inalcanzable para el deseo

pero tú y yo existimos

tu cuerpo y el mío se adelantan y aproximan
y aunque nunca se toquen aunque un inmenso vacío los
separe

tú y yo existimos



EDUARDO MILÁN





Una rica me dijo


Una rica me dijo que los pobres
No tienen sentimiento. Era una lírica,
un yo profundo, una garza. Hay gente pobre,
en cambio, apegada
al ritmo del corazón de sus hijos,
a su llanto, a sus palabras bajas
que no alcanzan la estatura del Sentido
o recortadas, en sus brotes.
Un plátano, para ellos, es un plátano,
un beso, un beso, sobre todo el de la madre,
la mano del padre en la cabeza es un momento
de ascensión, ascender a la mano del padre.
Hay algo inminente cuando comen: comen, amiga lírica,
como si fueran a perder lo que está puesto
ahí adelante, comen con nostalgia, el plato
se coloca en el futuro, allí donde decían
los apaches: “algún día comeremos una buena comida”.
Esto es muy general, a grandes rasgos, esquemático,
pero como el amor no conoce espera, quema.



FÉLIX TURBAY TURBAY


Félix Turbay Turbay


Antes del tiempo


No se trataba de fundar una ciudad.
Necesitaban habitar el futuro
como un primer asombro de las recordaciones,
y hablaban un idioma desconocido entonces
por el pasado. No tenían historia
ni tenían un ruido de espada entre los huesos.
Pero llegaron
y fundaron el dolor y la muerte que al fin necesitaban
para estar en el mundo.