jueves, 12 de noviembre de 2015

HENRIK NORDBRANDT









LA CIUDAD DE LOS CONSTRUCTORES DE VIOLINES

Cada vez que regresas
podría matarte por eso
-por envidia de la vista
que no pude ver, el río
que cruzaba la ciudad serpenteando y salía
a un paisaje florido
a no ser que fuese un torrente de caballos azules
la nieve de la montaña y los idiomas de los
nativos, los chistes llenos de sobreentendidos
que contaban sobre sus reyes.
“La ciudad de los constructores de violines” así he bautizado
con frecuencia el lugar donde busco
el refugio favorito de tu alma
el suelo del bosque de tu melancolía y el especial
tono de luz sobre tu mejilla
ese que me vuelve loco al final del invierno
o en otras palabras: sobre la muerte no sé nada
pero les atribuyo a los muertos una impotencia tal
una tal ansia sin finalidad
que no se puede pintar cuadro alguno
desafiando al marco que siempre está allí:
no obstante yacimos despiertos en cubierta
toda la noche mientras descendíamos por el río
escuchando música de cuerda
que llegaba hasta nosotros desde riberas invisibles.


                                                              Trad. Francisco J. Uriz