viernes, 25 de septiembre de 2015

FERNANDO NOY





Fuera de órbita


Con la trolez como cachiporra, la poesía dada vuelta y un vozarrón milicoide que nunca daba órdenes sino desórdenes, Alejandro Urdapilleta irrumpió en los ochenta volviéndolos salvajes, lisérgicos, llenos de escupitajos, semen, sudores y sangre. Actor, dramaturgo, escritor, pero sobre todo inventor del más allá de todo. Murió este domingo.



  Por Fernando Noy



La primera noche que nos vimos, Batato me había tendido una trampa al comentarme, como si nada, con esa risa de enigma que ambos compartían: “Anda una loca en la vereda queriendo actuar”. Y era cierto. De pronto veo descender desde la enorme escalera.../soy/