sábado, 8 de agosto de 2015

MARCELO DI MARCO




1982

Casi siempre sí
y especialmente cuando nos asomamos
desde el borde de las sombras
por el más imposible ángulo de tu cama
y nos quedamos viendo con ojos derretidos
cómo
el prudente Odiseo navegaba
con su potente y negra y plateada torpedera
al sol y por espléndidos alcoholes
Viendo abrazados
la voz del coronel Kurtz ya sin tiempo que decía
the horror
the horror
mientras la tarde oscurecía afuera
y se encendían las luces del Gaumont
Viendo cómo
bajo la luna
bandadas de estúpidas gaviotas
le disputaban a una foca de Proteo
las tripas increiblemente rojas se andá a saber
quién
Viendo que
como un buque de fantasmas
nuestra generación anclaba en cafés de madrugada
nacía a sus penas bebía sus años y se entregaba sin luchar
Viendo cómo
el muy tetón de Tiresias
negaba sus dones a mi pueblo
haciendo caer MUERTE sin discriminación
Viendo aparecer
Por el viento aviones
de todos colores
HARRIER
LESTRIGON
SEA KING
y demás girocópteros y misiles aire tierra
y nosotros marchando por autopistas resquebrajadas
Viéndonos
volver por caminos nocturnos de carteles publicitarios
huyéndole al asco
a la forma de los cerdos
Viendo caer
sobre la Plaza de la República
una lluvia de pescaditos escurridizos
en tanto que las Hondas Blancas
avanzaban por Corrientes
entre nubes de Gases Urticantes
Viendo multitudes
vivando en Plaza Mayo tenían los ojos
atravesados por banderas banderas banderas
cuando de lo alto caían gritos y bastones
bastones
bastones
bastones
caían de lo alto
Viendo
morir por agua a Flebas el fenicio
chapaleaba entre estallidos en el Atlántico Sur
Viendo manos
que enviaban a otras manos troncos
arrugados
absurdamente envueltos en lustrosos ataúdes
embanderados
Viendo
cuerpos espectrales decapitados sumergidos
en las aguas de la fuente del Congreso
danzaban Ravel Mahler y no sé qué más
Viendo cómo
El Señor Tremendo De Los Puertos
cargaba nuestros cadáveres
Por calles adoquinadas
bailando un aquelarre
en la pendiente de la noche