jueves, 30 de julio de 2015

VICENTE MOLINA FOIX













Dramatis Personae 

Aléjanse de mi horizonte algunos personajes de tragedia,
aquellos que -preciosamente- guardaba entre los hielos
en espera de una hipotética reunión escénica.

Los peces de asimétrica calcificación que Príamo enviara
  como signo de mal talante a su hija Alejandra.

Las huellas del desespero, las que provocan unas sandalias
mal anudadas en pies desobedientes a mandatos
del corazón.

El cachorro que después creció, pero en la época en que
Holofernes no temía soliviantarlo con maullidos
ficticios y una escaramuza de carne cruda y helechos
nunca, finalmente, otorgados.

La escarapela de Clitemnestra, de decisivo empleo en la
resolución de los debates Cástor-Pólux, aunque
  aumentado su valor dramático ahora por ciertos
célebres sollozos que conserva guardados en los
pespuntes de la capa.



Amante Que Escapa

He oído los cascos de un caballo
temblar en la colina.
No he hecho nada.

He comido raíces y el fruto de las bayas
que crecen sin provecho
entre las calaveras.
No me ha ocurrido nada.

He tocado la estela de tu cuerpo.
He visto nuestras cartas húmedas y arrugadas.
He pasado la lengua por los labios
que sólo a mí me cierras.
No he sentido nada.