miércoles, 29 de julio de 2015

ALFREDO JARAMILLO ANDRADE





ALCÁZAR DE LUZ


II

En el cuerpo del mar se enerva la onda,
y encajes teje la caliente arena.
En la corteza terrenal redonda,
de luz se nieva la montaña ajena.
En tu piel: grácil mar, arena y onda
asoma un par de lunas: blando sello.
Es casi un recorrer de playa y fronda
ante el astro abisal, y su destello.
Tienden las manos para el himeneo
quienes se funden por amor cual cera.
Se dan los brazos … Cúrvase el deseo…
Orfeo arranca su canción. Y espera
que se aquiete en silencio su apogeo:
¡Tu pecho es un crisol de primavera!