lunes, 11 de mayo de 2015

LEONOR SILVESTRI


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ANTIESPECISMO


una mosca muere en la mesa de mi cocina
una mesa blanca, una mosca negra
el sol es blanco y amarillo
la mosca brilla, tornasol
la muerte de la mosca es la muerte
la muerte del amor no es la muerte
describir el espanto, escribir del espanto,
escribir de tu locura, escribir sin pausa,
sobre la muerte sobre la mosca, sobre nuestro amor
muerto. tengo la atroz lentitud
del olvido y temo el instante de pavor absoluto
la locura también parece muerte, pero no es.
aun veo, aun veo la mosca en la mesa blanca
como si fuera tu voz provocando mi locura en
esa ratonera, contra las paredes, sobra la mesa donde
la mosca elige morir, donde elijo escribir, y
no olvidar el debate entre la soledad y la muerte
entre la vida y el amor, triste pero no trágico,
como dejar un vicio incontrolable
no por eso menos placentero.
elijo vivir el invierno, la vida injusta,
el horror absoluto de la incertidumbre
elijo vivir la calma de tu ausencia.
de a ratos lloro por la irreductible muerte
de esta mosca. no llorar nunca es como no haber vivido
esto también es necesario que suceda, inútil hacer tangible
la desesperación y el desconsuelo que conlleva la vida, 
la muerte el recuerdo de la desesperación no nos mata
la escritura avanza es viento, está desnuda,
pasa como nada pasa en la vida, pasa y se vuela
el cuerpo muerto de esta nada, de esta mosca, ya no viva
pasa como nada pasa excepto esto que llamamos vida.