martes, 24 de febrero de 2015

OLIVER SACKS





De mi propia vida

En el tiempo que me queda, tendré que arreglar mis cuentas con el mundo

OLIVER SACKS 21 FEB 2015



Hace un mes me encontraba bien de salud, incluso francamente bien. A mis 81 años, seguía nadando un kilómetro y medio cada día. Pero mi suerte tenía un límite: poco después me enteré de que tengo metástasis múltiples en el hígado. Hace nueve años me descubrieron en el ojo un tumor poco frecuente, un melanoma ocular. Aunque la radiación y el tratamiento de láser a los que me sometí para eliminarlo acabaron por dejarme ciego de ese ojo, es muy raro que ese tipo de tumor se reproduzca. Pues bien, yo pertenezco al…



martes, 10 de febrero de 2015

OLIVER BERNARD





POEMA DE LA PAZ


despertar a las cinco o algo así, al blanco
cielo y a varios comienzos de aves
desde agotadores sueños de encuentros
emocionales del pasado, puedo
descansar por fin en una pequeña habitación


permanecer quieto considerando
si volver a dormir
viendo el cielo tornarse de colores del
amanecer Empiezo a preguntarme
cómo se ven el árbol y la pared


abajo, a la sombra de
las casas los durmientes yacen dormidos
en Kenninghall en Diss en Mellis
gozo detrás de los párpados de los niños
solitarios en el silencio de la mañana


¿Qué es la paz sino
amar indiscriminadamente
a los otros? ¿Velando el
sueño humano, sabiendo que no hay
necesidad y hay toda necesidad de hacerlo?


¿Qué es la paz, sino ver mientras
somos amados y cuidados por
las mismas nubes y los árboles y la hierba
alimentando la tierra y el puro cielo
de ríos vertiginosos de creciente marea?
periódicos a las siete
yacen sobre el día gris
palabra de guerra y mundo de preocupación
todo lo que quiero es un pronóstico del tiempo
que prometa que habrá más tiempo



viernes, 6 de febrero de 2015

ALEJANDRO PIDELLO


pidello byn


El silencio del diablo


Estas montañas
son de silencio cuando atraen la mirada
y chupan con fuerza vertiginosa pedazos de piel
y generan un viento atroz
sin ruido. Entonces
son un recuerdo de piedra penetrado de hilos de
agua.
Casi no hay verde. Sólo hay una bruma
reflejada por una sensación de polvo de granito
que a veces es gris o
rojizo.
Estas montañas dan amor y pánico porque guardan
secretamente el silencio.
El sol las recrea mansas cuando ellas
danzan ellas, aquellas
las queridas
etéreas y desnudas. Con olor de sexo y de
perfume. Y se mueven lentamente en los cabellos
los colores de
las piernas y las manos.
Y mis manos entran en las bocas y en los
agujeros
y se queman de silencio.
Estas montañas crean una vida de aire
que entra por cada poro, en cada cuerpo
que aligera todos los cuerpos
que inflama mis ojos que se buscan
en las miradas
y que mueve mis manos —ves
sobre los cuerpos que danzan



miércoles, 4 de febrero de 2015

TITOS PATRIKIOS





Los ejecutaron


Los ejecutaron en la plaza central
los ejecutaron en la cantera con su grave eco
frente a cafés en ruinas y monumentos,
y corrieron mujeres enloquecidas al encuentro de las ropas ensangrentadas,
los ejecutaron en la tapia de los basureros
entre vidrios filosos y latas,
los ejecutaron en la calle, en el umbral de sus casas,
en el campo de tiro de miles de cuarteles,
en la muda soledad de espesos campos cultivados,
los ejecutaban todos los días en vuestras manos,
en vuestra voz, en el forro de vuestra ropa nueva

Y vosotros, ¿los habéis olvidado?



                         Versión Francisco Torres Córdova




ODISEAS ELITIS





Hacia un país lejano y sin pecado ahora marcho.
Ahora me acompañan ligeras criaturas
            con auroras en el cabello boreales
y suave doradura en la epidermis.
            Por las hierbas avanzo, con la rodilla como proa
y mi aliento expulsa de la faz de la tierra
            los ovillos últimos del sueño.
Y los árboles marchan a mi lado, en contra de los vientos.
            Grandes misterios veo y extraños :
Fuente, escondite de Elena.
            Tridente con delfín, la señal de la Cruz.
Puerta blanca, la impía alambrada.
            Por donde he de pasar glorioso.
Las palabras que me traicionaron, con bofetadas
            se hacen mirtos y palmas
que repican ¡Hosanna el que viene!
            Como placer de frutas veo la privación.
Sesgados olivares con un poco de azul entre los dedos
            los años de la ira detrás de los barrotes.
Y playa ilímite, empapada en sortilegios de ojos bellos,
            el fondo de la Marina.
Por donde puro marcharé.
            Las lágrimas que me traicionaron, con humillaciones
se hacen brisas y pájaros sin tarde
que repican ¡Hosanna el que viene!
Hacia un país lejano y sin pecado ahora marcho.


                                                De Dignum est1959



Versión de Jorge Páramo Pomareda


OE, poeta, ensayista y traductor griego nacido en Creta 
en 1911. De su obra poética se destacan "Orientaciones" 
1939"Sol el primero" 1943, "Dignum est" 1959"El mono
grama" en 1971, "María Nefeli" 1978,  "El pequeño Nautilus" 
1984, "Al oeste de la tristeza" en 1995.
Premio Nobel de Literatura en 1979, muere en 1996 en 
Atenas.

MOISÉS PASCUAL




ADIÓS, HIJO MÍO

                      A la memoria de Abycín


sé que hay dolores sin nombre
en la punta de los lápices afilados
abismos indescriptibles

fugas en el desliz sin fondo
vidas que son destellos de vidas
hogueras apagadas

cuando uno solo quisiera ser aire o luz
lombriz
irse con los amados al cielo de los dioses
los ojos los huesos
bajo los minerales
boca abajo
para abrir los ojos
otras mañanas
y otros días
arrancando con las uñas las hierbas y los metales sucios,
ardiendo en el fuego del amor,
abriendo caminos en el agua

días que ya no serán iguales a aquellos los otros días
en que juntos anduvimos por la vida
bebiendo alegrías
de estrellas ebrias y soles con manos amigas
islas y peces multicolores
arcoiris submarinos
arrecifes y nubes de verano
llantos de lluvia sin ojos

caminando de norte a sur los infiernos de la ciudad
cantando coplas a las mujeres desnudas
con sus pieles de nieve,

pero hay días que no tienen palabras
ni saludos
ni razones que entender
palabras imposibles de mascar como pan
lágrimas como diluvios
horas vacías
mundos sin esferas,
días tristes como guerras vencidas,


eso que somos los humanos con las alas rotas,
sombras que flotan en las tardes,
animales hechos de cenizas
y burbujas de cerveza

buscando entre piedras y piedras
la puerta de la casa
las abiertas ventanas
las huellas de la sal
los caminos

y los abrazos que se abren como mares
llenos de flores azules
en las memoria de los días que nunca se irán
del corazón,
oh puerto de tu dolor, mío,
hijo o hermano,

palabras sin alas
que en la soledad de todas las noches
juntas lloran
dicen tu nombre de pequeña travesura:
dibujos y naranjas,
óleos amarillos,

niño del alma,
en locos jardines sedientos
donde espinas matan rosas,
vagabundos y guitarras,
trenes y selvas, patrias heridas,

las antiguas risas que le dan la vuelta a la Tierra,
de regreso al vientre del amor,
disparando relámpagos,
besos con sabor a ron.

sí no me preguntes por qué
yo sé que hay dolores sin nombre
en la punta de los lápices afilados,
en todos los nombres
de las cosas,
tu risa de sol encendido
de viento y de árbol

sombras que flotan en las tardes,
animales hechos de cenizas
y burbujas de cerveza,
tiempos que volverán a ser tiempo,
nunca sangre de olvidos,

porque el amor siempre crecerá, crecerá…
como las mariposas en su limpio día,
en la eternidad del aire y sus colores,

días que volverán a ser amaneceres,

bosques verdes, y sueños como los sueños,
sin fin.



Moisés Pascual(Ciudad de Panamá, 1955). Poeta, narrador, 
periodista, educador, promotor cultural y pintor autodidacta. 
Ha publicado Los versos de Alejandra, Los Infelices, Proclama 
del amor en guerra, Palomas al atardecer, Jugar a la vida, y 
Monólogo del Náufrago (España, 2004).


martes, 3 de febrero de 2015

DANIEL GIRIBALDI





El umbral


Sí, ya sé...perdí el tiempo en pajerías
y, creyendo, gastarlo en cosas serias,
me vendí en cien mercados y en cien ferias
(mercadería entre mercaderías).

Compré con esa guita chucherías,
revendí fulerías y miserias.
Vacunado contra tifus y difteras
del alma, viví enfermo de alegrías.

Me alegraba escabiar con los amigos,
el calor de las hembras en los telos,
la lluvia afuera, el fato sin testigos.

Nunca me puse luto por mis duelos
y pasé en vida todos los castigos...
¡Dale, abrime la puerta de los Cielos!