miércoles, 14 de enero de 2015

ÓMAR ORTÍZ FORERO










AL AMANECER, LOS GATOS


La madrugada de aquel caluroso verano
despertó sudorosa escuchando primero el tropel,
seguidamente los maullidos de gozo,
la feroz riña más tarde.
Entonces miró al hombre que dormía a su lado
y sigilosamente se encaramó en el techo.