jueves, 29 de enero de 2015

ALFREDO JORGE MAXIT





Apuesta


Las palabras no van hacia el silencio.
Algún día alguien las encuentra
por las calles perdidas de los libros
y las vuelve a abrir como una flor,
una puerta o una blusa.

Las palabras no mueren con el hombre
que las puso a vivir en las esquinas
del dolor o el regocijo.

No callan del todo con certeza.
Les queda el soplo de la luz
alguna otra vez entre las hojas.



VENTURA


Tal vez así nacieran las palabras,
como una débil luz sobre los lagos
después de la neblina.

Tal vez también nacieran a la tarde,
cuando el sol demora
salirse del crepúsculo.
Tal vez ellas dijeran la ventura
de una mano de tierra
en otra mano.